CADE 2012 En Arequipa, CADE auscultó severamente la responsabilidad del empresariado en la construcción de un país más justo y próspero.
Espaldas Financieras y Más
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El titular de Economía, Luis Miguel Castilla, invocó al empresariado articularse a un proyecto nacional de largo aliento. |
El ministro de Economía voló a Arequipa el sábado 1, a las pocas horas de la accidentada aprobación del Presupuesto de la República 2013 por el Congreso el día anterior.
El cielo azul ayudó a despejar los nubarrones.
Castilla encarna la buena marcha de la economía nacional, que al cabo de una década de crecimiento ha multiplicado el Producto Bruto Interno (PBI) cuatro veces en apenas una década.
Pero está claro que el desarrollo alcanzado aún es insuficiente.
De acuerdo con a la ministra de Desarrollo e Inclusión Social, hay 10 millones de peruanos pobres y 5 millones en extrema pobreza.
Ocho de cada 10 peruanos viven con piso de tierra, y solo 5 de cada 100 familias están afiliadas a algún sistema pensionario.
Hay regiones como Huancavelica y Apurímac donde más del 60% de la población vive debajo de la línea de pobreza.
“Hay que empezar a cerrar estas brechas”, dijo la ministra Trivelli.
“Esto no se puede hacer desde un ministerio, ni siquiera incluyendo los tres niveles de gobierno. No nos alcanzan las manos, ni los recursos ni el conocimiento. Requerimos invocar el apoyo del sector privado”, exhortó la titular del MIDIS.
¿Cuál es el curso que se debe tomar? ¿Qué puede hacer el sector privado para contribuir mejor en superar las grandes desigualdades sociales?
“Estamos en un punto de inflexión en el cual tenemos que abstraernos de lo individual”, reflexionó Castilla. “Si no logramos ese cambio, vamos a estar en una situación más complicada en el futuro”.
Castilla anunció reformas inminentes en ProInversión, y la posibilidad futura de estructurar proyectos de Asociación Público - Privados (APP) con Decretos Supremos.
La brecha en infraestructura es multimillonaria y hay fondos acumulados en el sector privado cuya canalización en proyectos de servicios públicos es virtualmente nula.
No solo es un problema de operatividad del Estado. El propio sector privado debe alzar la mirada, de acuerdo con el ministro de Economía.
“El sector empresarial tiene que pensar cómo movilizarse detrás de un proyecto nacional en el que tengamos tres puntos claves hacia adelante, yendo de la mano y asumiendo más responsabilidades”, dijo.
TRIBUTOS Y ATRIBUTOS
La valla planteada es singularmente alta.
La inversión privada este año representa el 25% del PBI, tasa sin antecedentes en muchos años.
La inversión privada refleja el nivel de confianza en la estabilidad macroeconómica y la disciplina fiscal.
Es la locomotora de la economía nacional, y el combustible es la creciente demanda doméstica.
¿Qué más puede hacer el sector privado?
Dionisio Romero Paoletti, presidente del directorio del Grupo Romero, puso el dedo en la llaga con su habitual sinceridad.
“Tenemos un país con casi el 60% del PBI informal y cerca del 70% de la masa laboral es informal. Pocos son los que cumplimos la ley”, afirmó.
“Podemos ayudar al Estado con ideas, con tiempo, con imaginación, tal vez hasta con recursos”, dijo Romero. “Un programa de responsabilidad social puede servir de ejemplo y el Estado reproducir en gran magnitud”.
La visión de José Graña, presidente del directorio de Graña y Montero, fue igualmente elocuente.
El 12% de la cartera de proyectos de G&M son obras públicas, y la empresa tiene un ambicioso programa de responsabilidad social.
Graña coincidió con que el sector privado no puede reemplazar al Estado.
OÍDO A LA MÚSICA
Benjamin Zander, 73, director de la Orquesta Filarmónica de Boston, inyectó entusiasmo a la reunión empresarial.
“Es la interacción plena, como con las notas de una melodía, el camino para sorprendernos y tener aperturas emocionantes”, dijo.
Fue necesario trasladar un piano de cola a Arequipa –el centralismo se expresa hasta en la música– para armar el show a Zander.
Tocó a Beethoven y a Chopin mientras hablaba de liderazgo y de humanidad.
“Los mercados han reemplazado a los gobiernos, a las religiones y a otras instituciones y no conversan con una lengua humana.”, recordó el músico.
“El arte, después de todo, es volvernos a arreglar”.
Zander, acostumbrado al éxtasis pero no a la altura, no pudo dar las palabras de cierre del primer día debido al soroche.
Una metáfora acaso del estallido de la burbuja financiera.
SEVERA AUTOCRÍTICA
CADE introdujo un sistema telemático para sondear la opinión del auditorio en diversos temas.
El 75% de los empresarios ahora aprueba la gestión del presidente Ollanta Humala.
Al cabo de 18 meses de gobierno, Humala ha logrado revertir la enorme desconfianza en el sector empresarial con respecto a su candidatura.
Un segundo sondeo sobre la corrupción fue particularmente inquietante.
El 52% del auditorio consideró que las empresas se ven involucradas en actos de corrupción porque es la única forma de sacar adelante sus proyectos.
El 65% consideró a los funcionarios públicos corruptos o altamente propensos a cometer actos de corrupción.
Las respuestas reflejan un indignante grado de permisividad con la corrupción.
Como en el tango, la corrupción requiere de dos. Admitir la corrupción porque es “la única forma de sacar adelante los proyectos” es una respuesta penosa y cínica.
La presunta vocación de responsabilidad social ers socavada por la evasión de impuestos y la corruptela.
Los 50 años de CADE en Arequipa fue un severo ejercicio de autocrítica, en el marco de grandes desafíos que el país debe encarar con honestidad, lucidez y desprendimiento.
“Los empresarios tenemos una total falta de credibilidad”, lamentó Luis Salazar, presidente de la Sociedad Nacional de Industrias. “Si no somos capaces de cambiar, no vamos a cambiar a la opinión pública”.