LA HAYA La historia de la gestión de Juan Miguel Bákula en 1986, ahora más trascendente que nunca.
Punto de Quiebre
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Contó que “la paralización del proceso negociador” fue “la susceptibilidad de la Marina chilena”. |
Una figura faltaba entre los integrantes del equipo peruano que tomaron sus lugares en la sala de audiencias del Palacio de la Paz.
El embajador Juan Miguel Bákula falleció en octubre del 2010 a los 96 años y en plena actividad académica. Y fue el protagonista de un episodio que, hoy por hoy, se acrecienta tremendamente en la presentación de los argumentos en el diferendo limítrofe.
Es el llamado “Memorando Bákula” un documento fundamental que la estrategia chilena pretende desvirtuar, precisamente, porque demuestra la consistencia temporal del reclamo peruano.
En la dúplica chilena presentada en julio del 2011 se dice que el memorando “fue una propuesta aislada para renegociar el límite marítimo existente”.
Rodman Bundy, abogado del Perú, fue categórico en su intervención del martes 4:
“La conducta de Chile cambia de manera interesada con la presentación del Memorando Bákula”.
No es a partir de entonces, explica Bundy, que el Perú saca de la chistera la tesis de la inexistencia de los límites.
Muy por el contrario, continuó el estadounidense residente en París, desde ese momento Chile se puso a la tarea de plantear la existencia de un límite “artificial”.
La historia la contó el mismo Bákula a CARETAS:
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Mapa presentado por defensa peruana pone de relieve “inequidad” de línea chilena. Pretensión sobre triángulo exterior no resiste análisis. |
“La cosa es muy simple. Para establecer un sistema que impidiera incidentes, así lo dice textualmente el acuerdo de 1954, vamos a fijar un corredor destinado a que “las embarcaciones pesqueras de pequeño porte, cuyos tripulantes carecen de conocimientos de náutica” se desplacen más allá de las jurisdicciones. Este corredor de 24 millas de ancho va a tener como referencia el paralelo que llega a la costa. Estamos hablando de 1954, cuando no existían ni asomos de la Convención del Mar. Era una fórmula tentativa y con finalidad específica y concreta. Evitar incidentes. Un espacio de “aguas de nadie”, en cierta forma. No quiere decir que eso sea el límite marítimo” (CARETAS 1750).
Cuando Alan García llegó al poder por primera vez comenzaron las tratativas para solucionar el paquete de pendientes entre Perú y Chile, lo que además de los límites marítimos aún incluía ejecuciones del Tratado de 1929.
En su libro “Perú: entre la realidad y la utopía- 180 años de política exterior”, Bákula contó que dichas tratativas “se iniciaron el primer día del nuevo gobierno”.
El entonces canciller Allan Wagner encomendó a Bákula “tratar directamente con el canciller de Chile este problema. (El 23 de mayo de 1986) Le hice presente (al ministro Jaime del Valle) que el propósito de ambos gobiernos de llegar a una solución que resolviera y encaminara el conjunto de las relaciones entre ambos países y las proyectara en nuevo rumbo, era tan importante que no se debía dejar pendiente tema alguno, susceptible de crear en lo futuro una situación ambigua. Y que quizá el único problema que no se había tratado era el de la separación de los espacios marítimos… El canciller de Chile me dijo: “Eso es correcto. Ese es un problema que tenemos que estudiar”. Literalmente, me dijo: “No lo podemos dejar para las calendas griegas. Me dijo: “¿Por qué no pasa usted un memorando?”. A continuación me fui a nuestra embajada, y la embajada, no yo, pasó un memorando a la cancillería chilena expresando que el objeto de mi entrevista había sido dejar constancia de que existía un problema que debía ser atendido en su oportunidad”.
La respuesta chilena nunca llegó y, según concluyó Bákula en el volumen mencionado, “la causa real de la paralización del proceso negociador” fue “la susceptibilidad de la Marina chilena” por “la gestión paralela acerca del límite marítimo”.
En su intervención del martes 4, el abogado Tulio Treves abundó en la historia.
“La siguiente frase del Memorando es de una importancia clave en apoyo de este punto de vista”, leyó. “Y la frase reza así: ‘Una de las cuestiones que merece inmediatamente nuestra atención es la delimitación oficial y definitiva de los espacios marítimos que reflejan la proximidad geográfica del Perú y Chile y que son, desde hace mucho tiempo, objeto de una acción conjunta fructífera”.
Alerta Treves que “muy claramente, al preparar su dúplica, Chile ha cedido a la tentación de pretender que el Memorando Bákula consideraba la Declaración de Santiago como un acuerdo de delimitación. Pero esa es la posición de Chile, esa no era la posición del Perú en 1952 ni en 1986”.
La travesía de Bákula por ese océano había sido notable. Entre 1972 y 1979 presidió la delegación peruana ante la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que consagró la tesis de las 200 millas en la forma de la Zona Económica Exclusiva.
En octubre de 1980, recordó también Treves, el embajador Alfredo Arias Schereiber proclamó ante ese foro la posición nacional en apoyo a la “línea mediana” como “solución equitativa” de rigor. Allí se forjan las reglas de juego que hoy reclama el Perú.
Bákula defendería los lineamientos de la Convención del Mar después de presentada la demanda de límites, a la vez de recordar que “es importante tener en cuenta que la relación de amistad entre el Perú y Chile tiene una trascendencia humana, política, económica y social que es cada día más notoria” (CARETAS 2070).
Incansable, escribía en el estudio de su casa miraflorina donde los figurines de búhos lo miraban a uno desde todas partes.
En un mundo globalizado creía que ya no se podía vivir entre límites. “Que lo diga sino quien no ha hecho otra cosa que defender fronteras”, razonaba. Y al mismo tiempo, la visión binocular de su ave admirada determinaba que los cabos más importantes no se dejan sueltos. (Enrique Chávez)