Cine Un documental explora la fiebre de boxeo femenino en el país. Alicia y Anita, jóvenes valores inspiradas en Kina, sueñan con ser campeonas.
Siguiendo a KINA
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Anita Ponte, 14, “alias Kinita”, entrena diariamente en el gimnasio Telmo Carbajo del Callao. En su cuarto, un templo en honor de Kina. |
Hace unos años, cuando Kina Malpartida defendía su título mundial, Sonia Goldenberg descubrió un fenómeno extraordinario. Más de cincuenta jóvenes boxeadoras de los rincones más olvidados se subieron a un ring improvisado en una contienda sin espectadores. Un boom de boxeo femenino se había desatado y pasaba inadvertido. Goldenberg decidió hacer un documental sobre el Efecto Kina, sin sospechar que luego ella misma tendría que subirse al ring para librar un litigio con el Ministerio de Cultura.En todos los países surgen cada vez más boxeadoras y recién este año por primera vez el pugilismo femenino fue admitido como deporte en las Olimpiadas en Londres. Pero en ningún otro país del mundo surge este furor femenino por boxear –sin que exista apoyo alguno para las mujeres en este deporte tradicionalmente masculino.