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Salud Luego de derrotar al Linfoma de Hodgkin, Cecilia Tait le pone la puntería a las políticas para combatir esta auténtica epidemia.

El Cáncer en Pantalla

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Tait con el único Pet Scan, que funciona en Miraflores. La tecnología nuclear llega al meollo de la detección.

La congresista Cecilia Tait denuncia que la tecnología más avanzada para detectar el cáncer y establecer el mejor tratamiento para el paciente fue adquirida por el Estado hace casi tres años, pero continúa sin funcionar. “El equipo de US$ 7 millones sigue desarmado”, dice. Mientras tanto, el 75% de los 45 mil casos anuales que se dan en el Perú se diagnostican en fases avanzadas. El Plan Esperanza recién lanzado por el gobierno busca cobertura total, pero para quienes detectan la enfermedad cuando recién aparece.

Cecilia Tait ríe con algo de nerviosismo. “Ya me toca el lunes, doctor”, confía al especialista que observa en la pantalla las variables del paciente que en ese momento se somete a los exámenes.

La congresista es persuadida. El cáncer ya se ha ido del todo y el chequeo programado es prácticamente rutinario. Pero Tait pone todas sus expectativas en recibir un nuevo mensaje tranquilizador.

Como lo cuenta el director médico de este establecimiento, Ricardo Escalante, la tecnología nuclear del Pet Scan marcó “un antes y un después en el diagnóstico del cáncer, allá por el 2005”.

Su funcionamiento parece describir el guión de una película de Ridley Scott: “A través de una molécula radioactiva producida en un ciclotrón, que es un acelerador de partículas, una molécula de hidrógeno la bombardea con una molécula de agua y esta produce el flúor 18 que es inestable, radioactivo. Se fusiona con glucosa marcada, y es inyectada al paciente. No tiene ningún efecto secundario, es como inyectarle azúcar. El cáncer tiende a consumir bastante glucosa y donde se acumula más esta glucosa, el equipo lo detecta”.

Y Cecilia traduce:

“Al cangrejo le encanta el azúcar”.

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En este sombrío panorama no existe un trabajo de prevención de enfermedades. Para muestra un ejemplo: el 75% de los casos de cáncer son diagnosticados en estadios avanzados (55% IV estadio, 20% III estadio).Esto representa menores probabilidades de curación y un mayor gasto de tratamiento.

A partir de su combate contra el Linfoma de Hodgkin (“el más buenito de todos”), Tait se ha convertido en una abanderada de la lucha contra esta epidemia mundial que afecta a unos 45 mil peruanos al año y observa con algunas dudas el lanzamiento oficial del Plan Esperanza, que busca concentrar esfuerzos en la detección temprana de la enfermedad.

Para muestra, un primer botón. El único Pet Scan que funciona en el Perú es este, en Miraflores, en un centro privado. Como observa Escalante, ofrece el diagnóstico más avanzado posible no solo sobre la concentración de la enfermedad sino también sobre la terapia a seguir.

“En el Estado compraron uno por US$ 7 millones que está ahí desarmado, en el Hospital Rebagliati”, denuncia la parlamentaria. “No mandaron a capacitar al personal y prefirieron dejarlo así, pudiendo salvar vidas. Contraloría ya entró a ver el caso y va a sancionar a los responsables”.

El anuncio fue hecho por EsSalud en el 2009 y la costosa adquisición se concretó al año siguiente.

Tal como lo acaba de informar la ministra de Salud, Midori de Habich, para el Plan Esperanza se han destinado S/.500 millones.

“Si logramos la detección temprana, de hecho prolongamos la calidad de vida de estas personas y habría una disminución del costo, porque la prevención es mucho menos costosa que el tratamiento”, razona la ministra.

Según los números del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) citados por Tait, el 20% de casos es diagnosticado en su fase 3 y nada menos que el 55% en la fase 4, cuando las esperanzas de combatir el mal son mucho menores.

La ministra de Habich señala que el objetivo del Plan Esperanza es ofrecer cobertura total a los pacientes de las fases 1 y 2. Es decir, quienes son diagnosticados al principio del cáncer. Pero las tres cuartas partes no tienen esa suerte.

De acuerdo a las cifras que la propia ministra presentó en el Congreso, más del 42% de tratamientos son totalmente asumidos por los pacientes y sus familias. “Si tu familiar está mal haces una pollada, hipotecas tu casa, vendes lo que no tienes. Por eso el Estado dice, me lavo las manos”, critica Tait.

Alrededor del 14% tiene cobertura de servicios privados. El 5% recibe un subsidio parcial del INEN y el 38% es atendido por el Seguro Integral de Salud (SIS).

La experiencia de Tait con el Pet Scan ha consistido, sobre todo, en la tranquilidad que le ofrece y “salir como cañón”.

Pero estos exámenes llegaron con su tratamiento en marcha. “En mi caso tengo Oncosalud por el banco. Le pregunté al oncólogo qué tenía que hacer y me respondió que la auditoría tomaba 6 meses. Igual me lo hago, dije. Ya después de que te ha dado cáncer y eres miembro del club, prefiero gastar los S/.5 mil que cuesta el examen. Igual tenía otros seguros que me lo iban a cubrir”.

Escalante explica que “se puede definir qué órgano está tomado y en qué medida. Es un dato de agresividad y con ello se puede plantear la terapia del paciente. En muchos países está normado que, después de la segunda quimioterapia vuelvas a pasar por el Pet Scan. Si el paciente está respondiendo, le sigues dando al cáncer con machete. Si no, pasas a otro esquema o, de ser el caso, ya dejas al paciente tranquilo”.

Ella añade que “en mi caso respondí súper bien y el bicho se fue casi a la primera. Pero como los estándares decían que debían aplicarse 8 sesiones, alcanzaron a ponerme 7 cuando debieron ser 4. Comencé a tener una tocecita y se dieron cuenta que el tratamiento me afectaba el pulmón”. Dice que si hubiera podido acceder antes al Pet Scan, otra hubiera sido la historia. Resonancias y tomografías no llegan ni remotamente a arrojar el nivel de datos de la tecnología nuclear.

Un especialista español fue quien le informó a Tait que en el caso del Linfoma de Hodgkin, en Europa se hacen ciclos de dos sesiones de quimioterapia. En su caso eran de cuatro.

“Sientes que estás lidiando todos los días con la muerte”, narra la ex voleibolista. Con las justas puedes caminar. Y tus energías las tienes que guardar. Pero como este método es caro las compañías de seguros prefieren seguir maltratando al paciente”.

Escalante informa que también han atendido a pacientes derivados del SIS, pero es obvio que otro sería el cantar si el propio Estado ofreciera el servicio a los casos que lo ameriten. “Cuando el sector público tenga su propio Scan se va a crear la presión del usuario, que reclamará ser atendido con él”, adelanta el especialista.

Tait cuenta que “todos los días tocan la puerta” de su oficina en el Congreso para transmitirle casos de demoras en los tratamientos. El último es el de la enfermera que le aplicaba la quimioterapia. En su casa, porque hay “dignidad hasta para curarse”. La abrazaba y “yo veía pasar el veneno de la quimio a mi cuerpo que se deterioraba por el tratamiento”. El suegro de la señora se encuentra internado hace dos semanas y todavía no le dicen qué tipo de cáncer tiene.

“No es posible que una enfermera que ayuda a la gente a curarse del cáncer tenga que pasar por este vía crucis”.

La tecnología permite “saber qué cosa tienes y cómo te van a medicar. Hay demasiados ensayos. Se pierde mucho tiempo”. Y aquí, más que nunca, el tiempo es oro. (Enrique Chávez)


 


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