miércoles 18 de septiembre de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2263

20/Dic/2012
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre Medio AmbienteVER
Acceso libre NacionalVER
Acceso libre EducaciónVER
Acceso libre Resistencia 2012VER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Acceso libre Conc. CanallaVER
Sólo para usuarios suscritos Quino
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Sólo para usuarios suscritos Harold Forsyth
Suplementos
Acceso libre La Copa IlustradaVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2300
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Opinión Escribe: RAFO LEÓN

Mundo Del Quinto Sol

“Los antropólogos occidentales no entienden nada, porque la idea de un cambio cósmico no les entra en la cabeza”.

Lima, 16 de diciembre de 2012

Sobre la llamada “profecía maya” para el 21/12/12 (es decir, mañana) se pueden decir tantas cosas como en relación a la Venus de Milo: una obra de arte clásico, a esta comadre no me la cepillo porque con qué se me agarra, hay que donarla a los Traperos de Emaús. O simplemente, mirarla sin opinar. O escuchar voces informadas, eruditas, imparciales, también sin juzgar. Opinar es comprometerse y, ¿sabe alguien acaso lo que pasará mañana como para decir que esta boca es mía?

Una voz autorizada me explicó durante varias horas lo inexplicable sobre el tema maya, y yo no sé si le entendí o no y menos, si le creo o no. Pero que Guatemala en los últimos 30 años viene pasando por una carnicería de sus indígenas cimentada en la corrupción de sus políticos, es un dato más real que la catedral, consignado al detalle por Steven Mc Fadden, un periodista gringo dedicado al estudio de la numerología en las antiguas culturas que manejaron sistemas de guarismos. Las escaramuzas en la república centroamericana, muchas de ellas a hoja de machete, han dejado más de doscientos mil muertos. Los informes de la ONU sobre violaciones de Derechos Humanos en ese hermoso país son mercuriales: “actos agresivos, racistas y de violencia sumamente cruel”, han elevado a categoría de genocidio la agresión contra los indígenas mayas por parte de una riquísima minoría blanca, mediante la colocación en todos los niveles de poder de elementos conspicuos de una mafia que controla el tráfico de drogas, el de personas, la trata de blancas, el comercio de armas, el lavado de dinero, los secuestros, las adopciones ilegales y un largo etcétera.

Mc Fadden ha seguido por un buen tiempo a Carlos Barrios, guatemalteco mestizo nacido en Huehuetenango, en el seno de la etnia Mam. Antropólogo y sanador, Barrios y su hermano Gerardo han entrevistado a más de seiscientos ancianos acerca del mensaje de la escritura maya y la primera conclusión a la que han llegado es que los antropólogos occidentales no entienden nada, porque la idea de un cambio cósmico no les entra en la cabeza. La racionalidad de noticiero dominical los lleva a pensar solamente en el fin, en lo discontinuo, no en la evolución.

Para los mayas el 21 de abril de 1519, el día que Hernán Cortez y sus once galeones llegan a las costas de Veracruz, se inicia la era de los Nueve Infiernos, que debía durar 468 años. Es la era del dominio de la peste, la crueldad, la pérdida de la libertad y la falta de respeto por los nativos. Este ciclo, según los ancianos, finalizó el 16 de agosto de 1987, cuando ingresamos a la época llamada Convergencia Armónica, una transición suave hacia una era de paz, de dominio ético, de justicia, el Mundo del Quinto Sol, cuyo primer día será el 21 de diciembre de 2012; es decir, mañana. Pero como todo cambio cósmico, de esos que se escriben con las galaxias haciendo la forma de una cruz en el cielo, este también vendrá con heraldos aparatosos y trastornos telúricos de importante magnitud.

Yo, que no he comprado mi mochila de emergencia, no puedo evitar preguntarle a mi amigo cómo es que se va a manifestar ese hito y por qué tendría el planeta Tierra que reaccionar por lo que hizo Hernán Cortez. En estos asuntos lo ambiguo es clave y mi amigo me responde que los seres humanos somos las bacterias de la Tierra, “necesarias para que ésta viva, pero cuando se desbordan, las defensas del organismo las tienen que echar”. ¿Y nos hemos desbordado? “A ver, pues, maneja auto tres horas seguidas en Lima, o mira cómo ‘arreglaron’ los banqueros gringos la catástrofe financiera de hace dos años, o piensa en Haití –si es que es posible pensar en el espanto– o no te vayas tan lejos, enfréntate a un país como el tuyo, tan rico cada día en extracción minera como en asesinatos por sicarios, o en agresiones sin límite a los pueblos amazónicos”.

Mi amigo me lo dice, ahora sí, de manera sencilla: “estamos a punto de pasar de la era del poder a la era de la ética. El mayor drama del tránsito no hay que buscarlo en terremotos, tsunamis, huracanes o desplazamientos continentales, sino en otra cosa, que ahora nos parece imposible: hay que pensar que poderes imbatibles como el de la Iglesia Católica, los Estados Unidos, las grandes mafias de cualquier cosa, por un pleamar de la propia humanidad basado en una secuencia de siglos, pues serán doblegados por la ética y reemplazados en el escenario por actores que aún no conocemos”. P’ta, qué miedo. (Rafo León)


Búsqueda | Mensaje | Revista