Restaurantes Mistura rompió récords: recibió medio millón de golosos visitantes.
¿Qué Pasó con la Cocina en el 2012?
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Pluralidad de textos y temas cubiertos a través de títulos gastronómicos en el 2012. El próximo año el gran reto lo tendrá la nueva edición de Mistura. |
Definitivamente el evento gastronómico más importante del año fue Mistura que esta vez recibió medio millón de visitantes. Es complicado hacer un balance pormenorizado y riguroso de la cantidad de restaurantes que abrieron, por ejemplo, en Lima, ya que el abanico geográfico es amplio y disperso; o seguir a los cocineros que cambiaron de locación sea por capricho de los inversores o por el sueño del local propio. Sin embargo, baste señalar que la cantidad de inauguraciones superó ampliamente al número de locales que cerraron sus puertas.
La movida empezó en enero, en La Molina, con el promisorio local de Jason y Lorena Nanka, quienes pusieron un menú moderno, divertido y de alta calidad. Mi homenaje para ellos y mi reconocimiento al equipo que continúa en la brega.
Los meses que siguieron se fue animando la Avenida La Paz de Miraflores con un cluster gastronómico de variopinta oferta y singular éxito: Los Bachiche, de Gastón Acurio con una reinterpretación de la cocina de inmigrantes italianos, Ache, de Hajime Kasuga y su fusión peruano-japonesa, ámaZ, el restaurante amazónico de Pedro Miguel Schiaffino, y Papachos, la imaginativa hamburguesería “a la peruana” de Gastón.
En la Avenida La Mar, consolidada como una calle gastronómica, se sumó Rodrigo Conroy con su restaurante Los Conroy.
La cocina popular alcanzó el pico más alto con La Picantería de Héctor Solís, una exitosa recreación de los platos más humildes del recetario nacional. En la misma línea está Ari Quipay de Eduardo Sernaqué, joven cocinero empeñado en asimilar lo más auténtico de la cocina arequipeña.
Los casual food estuvieron representados por Coque Ossio con La Plazita, Sandra Plevisani con Paseo Colón, y La Folie del Centro Comercial Jockey Plaza. Ahí también se instaló Melate, chocolatería de Astrid Gutsche. En la calle Berlín de Miraflores abrió La Casa del Chocolate, suerte de museo, taller, tienda y cafetería; y en el mismo distrito la cafetería La Matilda. Además, una provocadora sanguchería bautizada como Quispe & Mamani se instaló en el corazón de San Isidro.
Las fusiones no se quedaron atrás. Arlotia en Barranco ofrece una cocina vasco-peruana, Chaska hace fusión ítalo-peruana y el Sushi Cage del itamae Norio Takeda ofrece su versión peruano-japonesa en el Swissôtel.
La comida rápida y saludable está representada por la temakería Koni en Comandante Espinar; y Bambú en la Av. Benavides.
En los alrededores de Lima abrieron Chaxras en Pachacamac, con una propuesta ecológica y autosustentable y La Ladrillera en Cieneguilla.
Un doloroso golpe para la gastronomía peruana fue el accidente fatal que segó la vida de María, Jasón, Iván y Lorena en noviembre pasado. Quedan en la memoria y el corazón.
La actividad editorial fue nutrida y generosa. Destacó la segunda edición ampliada de La Gran Cocina Mestiza de Arequipa, de Alonso Ruiz Rosas; el edén.pe de Ignacio Medina (ambos están nominados a los premios Gourmand World Cookbook); Entre Migas de Renato Peralta; Sánguches del Perú de Teresina Muñoz Nájar, y Celebra la Vida de Marisa Guiulfo. Enhorabuena. (Por: María Elena Cornejo)