Entrevistas La reconstrucción monumental según Elena Westphalen.
‘Amar un País es Amar su Historia’
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Elena Westphalen, arquitecta y defensora de la reconstrucción histórica de una ciudad con mucho pasado. |
Lima está creciendo muy desordenadamente. Debemos darnos cuenta de que ya tiene más habitantes que Nueva York dentro de un espacio geográfico mucho menor (solo el Central Park neoyorquino, en el corazón de Manhattan, mide 350 hectáreas). Los arquitectos y los inversores citadinos, buscando sus propias conveniencias económicas, son paso a paso los que van transformando la ciudad a través de edificios y construcciones que en multitud de ocasiones son ajenas al sabor histórico de muchos lugares. Mi entrevistada, la arquitecta Elena Westphalen piensa primero que nada en poder construir edificaciones cuyo estilo esté de acuerdo con la reconstrucción histórica de una ciudad con mucho pasado. Ella me especifica cuáles son sus anhelos y aspiraciones: “soy una gota en un estanque y espero que con mucha gente como yo ese estanque se desborde”, aludiendo así a la necesidad que tiene Lima de que se la cuide y respete en toda su integridad. Lo que más me llama la atención es que los locales comerciales puedan funcionar plenamente y sin menoscabo de sus objetivos económicos al estar pasados por el tamiz que ella arquitectónicamente defiende, uniendo así el pasado con el presente. Nos encontramos, un año más, en el Restaurante Costa Verde, que es donde realizo estas entrevistas, ya que el lugar es ideal para una reunión de largo aliento al garantizar placidez (el arrullo de las olas del mar), confort (butacas amplias y cómodas) y un siempre y renovado y estupendo buffet que jamás cansa. Veamos lo que nos cuenta Elena Westphalen.–¿Orígenes?
–Procedo de la familia von Westphalen, de Westphalia, norte de Alemania de la antigua aristocracia muy anterior a Bismarck. Los Westphalen que vinieron al Perú a mediados del siglo XIX, lo hicieron huyendo de las disposiciones del canciller prusiano Otto von Bismarck que decía que los hijos mayores de las grandes familias fueran obligatoriamente curas o militares. Así que dos antepasados míos, Karl y Adolph Von Westphalen, huyeron y recalaron en el Perú buscando vivir una nueva vida exenta de esas exigencias. Y aquí se quedaron.