Medio Ambiente El elaborado empeño de convertir una ilusión en realidad.
Lima, Ciudad Jardín, ja…
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Ana Zucchetti, Directora del SERPAR, y las semillas del Edén. Ella espera sembrar 300 mil árboles al final de la actual gestión edil de Lima. |
Si acaso alguna vez Lima fue una ciudad jardín, habrá sido mucho antes de que cualquiera de los que ahora estamos vivos hubiera nacido.
Quizás hace unos 70 años podíamos ver bastante vegetación en lo que ahora son algunos de los distritos más antiguos, pero eso era porque eran chacras. No eran precisamente jardines mimados.
Como únicas excepciones podrían mencionarse a Miraflores y San Isidro, que entonces eran pequeños vergeles urbanos y hoy avasallados prácticamente por edificios.
Los tres ríos que alimentan a Lima tampoco se puede decir que son como para darse el lujo de tener mucha vegetación, ¿verdad?
¡Mentira!
Hoy, Lima es la segunda ciudad más grande del mundo sobre un desierto (después de El Cairo) y, sin embargo, nadie se muere de sed. De hambre quizás, pero no de sed.
Ciertamente, con mucho esfuerzo Lima es abastecida con suficiente agua como para casi 10 millones de personas y sus aguas residuales bien podrían convertir el mito de la Ciudad Jardín en una realidad.
Según Anna Zucchetti, Directora del Servicio de Parques de Lima (SERPAR), las 16 plantas de tratamiento de aguas residuales que existentes en Lima sirven principalmente para evitar contaminar el mar.
Se requiere complementar estas plantas con otras de menor tamaño para aprovechar estas aguas y hacerlas apropiadas para regar las áreas verdes de Lima.
No obstante, con lo que ya tenemos, SERPAR administra 8 parques zonales y 7 metroplitanos, constituyéndose cada día más en vigorosos pulmones para la ciudad y grandes espacios de recreación y descanso para la población.
Si bien hay un gran esfuerzo de los municipios distritales en mantener verdes los parques, la tarea de convertir a Lima en una ciudad jardín o, mejor dicho, el Perú entero en un hermoso jardín, no es tarea solamente de las autoridades ni de la naturaleza, es tarea de todos.
Gabriela Mistral, premio Nobel de Literatura 1945, nos apremia “Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú”.
UN ASUNTO DE CULTURA Y DE INGENIO
No se necesita mucha agua ni dinero para lograrlo. Es sorprendente ver en distritos emergentes casas que delante suyo tienen frondosos jardincillos rodeados de precarios cercos de madera; precisamente en calles donde predominan fachadas empolvadas y tierra seca.
Un consejo práctico para lograrlo es no desechar el agua en que se hirvieron los tallarines, sino dejarla enfriar toda la noche y luego echarla sobre su jardín con los nutrientes que han quedado en ella.
CARETAS anima a sus lectores a que se sumen a este sueño realizable, sembrando las semillas del árbol papelillo, keolreuteria paniculata, que incluimos en esta edición.
El papelillo es un frondoso árbol que alcanza fácilmente más de 8 metros y extiende generosamente sus ramas dando una gran cantidad de sombra en verano.
A propósito de la sombra, un estudio de mercado realizado por SERPAR reveló que lo que más aprecian las personas sobre los árboles es la sombra por encima de su capacidad de darnos oxígeno.
En una costa como la peruana donde el calor del verano nos hace padecer, la sombra de los árboles contribuye a reducir la temperatura ambiental y genera microclimas propicios para el crecimiento de otras plantas y el aumento en la población de de aves, ardillas e insectos vitales para el ecosistema.
El papelillo, a su vez, pierde sus hojas en invierno dejando pasar los rayos del sol para alimentar la tierra que lo rodea.
Solo en el Parque Zonal Huáscar de Villa El Salvador existen más de 50 especies de aves, gracias a sus bosques.
La existencia de árboles es además un factor que contribuye a elevar el valor de una propiedad.
Como reto institucional, Zuchetti aspira a que los 150,000 árboles sembrados en la actual gestión municipal de Lima Metropolitana se conviertan en 300,000 para el final de la gestión.
Además, para el 2014, sumar a los 15 parques zonales y metropolitanos, creados en su mayoría en la época del gobierno de Velasco (y muchos puestos en valor en la gestión de Castañeda Lossio), 7 más, incluyendo el que se habilitará en los predios del cuasi extinto mercado de La Parada.
Claro, siempre y cuando no suba inesperadamente el caudal de opositores de la burgomaestre, echando al agua sus sueños…
Así como el río hablador se enseñoreó sobre su cauce, tomemos nosotros el control de nuestra ciudad y sigamos el reto de Gabriela Mistral sembrando nosotros mismos nuestra propia ciudad jardín. (Sebastián Zileri)