Nacional El derrotero de la mujer peruana en las lides políticas según la visión histórica de Carlos Neuhaus Rizo- Patrón (1926-2012)
De Lucir Faldas a Llevar el Pantalón
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“Ilustre mujerólogo”, fue como describió el escritor colombiano German Arciniegas a Neuhaus. |
El pasado 21 de diciembre, a la edad de 86 años, dejó de existir el abogado e historiador limeño Carlos Neuhaus Rizo Patrón (1926-2012). Su vocación de servicio para el bienestar de la comunidad inspiró el reconocimiento de quienes le trataron directamente o supieron acerca de su limpia y recta trayectoria.
El distinguido personaje, hijo de Carlos Neuhaus Ugarteche y Eugenia Rizo-Patrón Aráoz, había egresado del Colegio Maristas San Isidro y se formó profesionalmente en las facultades de Letras y Derecho de la Universidad de San Marcos. Además de laborar como asesor legal en diversas empresas, tuvo una intensa actividad política. Fue alcalde del distrito de San Isidro en tres períodos: 1956-1959, 1990-1992 y 1993-1995, los dos últimos de ellos por elección popular. Se desempeñó también como secretario departamental del PPC y Segundo Vicepresidente de la República.
Fue catedrático de historia en San Marcos y decano de la Facultad de Administración en la Universidad de Lima. En 1958 logró una resolución del gobierno para iniciar la recuperación del santuario de Huallamarca, conocido hasta entonces como “Pan de Azúcar”, lo que le permitió salvaguardar este valioso patrimonio arqueológico (con la colaboración de Arturo Jiménez Borja).
Durante sus gestiones edilicias se ocupó del suministro y drenaje de agua y de la iluminación pública, así como de rehabilitar calles y veredas y dotar de mantenimiento a parques y jardines. Además, proyectó la idea de contar con un sistema de vigilancia municipal, pionero del Serenazgo implementado más tarde en la mayor parte de los distritos de Lima Metropolitana.
En el plano intelectual, diremos que entre las obras más importantes que publicó, figuran las siguientes: Destino: libertad. Ensayo biográfico sobre Manuel Pérez de Tudela (1956); Pancha Gamarra, la Mariscala (1967); Don Ramón, un mariscal en su ley (1969); San Isidro, un distrito sesentón: vecinos y recuerdos (1985); Las mariscalas (1997); Navegando entre el Perú y Ancón (1998); Damas, poder y política en el Perú (2007). Yo tuve ocasión de tratar cercanamente a don Carlos Neuhaus con motivo de su colaboración para el volumen La mujer en la historia del Perú, que se preparó bajo mi coordinación y fue editado por el Congreso de la República (2007).
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Mujeres de peso político: Francisca Diez Canseco de Castilla, Antonia Moreno de Cáceres, Pancha Gamarra, Paquita Benavides y la contemporánea Nadine Heredia, Primera Dama y algo más. |
En el ensayo que aportó a dicha obra, una visión sintética sobre mujeres, poder y política en el siglo XIX, anota el finado colega que no es tarea fácil seguir las huellas femeninas en nuestro quehacer político. Generalmente ausentes u olvidadas en la historiografía tradicional, las damas aparecen en su investigación como figuras relevantes, ora en la gesta libertaria, ora al lado del esposo gobernante, destacándose por su belleza y coraje. El trabajo es rico en informaciones y anécdotas, pintorescas o aun dramáticas.
Neuhaus dedicó buenos años de su vida a rastrear el poder ejercitado por las mujeres desde las sombras, sin más protagonismo que el que la vida les deparó desde su rol de esposas o amantes. En ese recorrido histórico, se adentra por ejemplo en el entorno más íntimo de Simón Bolívar, que tuvo muchos amores, entre los que resalta el de su coronela Manuela Sáenz y la presencia de una bella ancashina de 18 años, llamada Manuela Madroño. Por otra parte, el estadista chileno Diego Portales vivió en Lima y luego de retornar a su patria se enamoró de una dama nacida en el Perú, Constanza de Nordenflicht, con la que tuvo tres hijos. Es una historia que el autor cuenta con mucha sal y pimienta.
Para el abogado e historiador limeño hay personajes antipáticos como Pancha Gamarra (entrometida, absorbente, dominante), otros admirables como Paquita Benavides (bella, distinguida, trabajadora, un bálsamo en medio del gobierno dictatorial) y otros fascinantes como Antonia Moreno de Cáceres (valerosa, inteligente, discreta).
Entre aquellas protagonistas, destacan las esposas arequipeñas de dos caudillos militares opuestos: Cipriana de la Torre de Vivanco y Francisca Diez Canseco de Castilla. La primera era agresiva, aguerrida, intransigente y orgullosa, mientras que la segunda era dulce, moderada, bondadosa y humilde. Las rivalidades de ambas parejas se reflejan en la historia.
A una tercera arequipeña, su parienta doña Magdalena Ugarteche de Prado, Neuhaus brinda el sobrenombre de “La dama estoica”. Lo hace para dar a entender los padecimientos que sufrió por el grave error político de su marido, al salir del país en plena guerra del Pacífico. Además, pone de relieve los amoríos que sostuvo el caudillo Nicolás de Piérola con una bella señora francesa radicada en Lima, Marie Christine Leblanc, que no solo lo acompañó en varios de sus exilios, sino lo apoyó económicamente en sus luchas políticas.
Carlos Neuhaus Rizo Patrón decía que su intención era prestigiar la presencia de la mujer en la historia política peruana y reconocía las enseñanzas de sus maestros sanmarquinos Porras Barrenechea y Basadre. Sus escritos se caracterizan por el uso de una pluma ágil y desenvuelta, con la frescura propia del relato periodístico, aunque no faltan las referencias eruditas y la discusión de las fuentes históricas. Es cierto que él no se alineaba con las huestes de la vanguardia feminista, pero el escritor colombiano Germán Arciniegas tuvo el acierto de definirlo, en la dedicatoria personal a cierto libro suyo, como un “ilustre mujerólogo”. (Por: Teodoro Hampe Martínez)