Política Aumento de bono de representación quedó sin efecto, pero reacción ciudadana vuelve a cuestionar severamente las formas parlamentarias.
Cobró Troya
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“Nunca es tarde”, dijo Isla luego de retiro de aumento. Llamadas de Palacio y renuncias al bono de los parlamentarios lo hicieron retroceder. |
La renuncia de dos bancadas al aumento del “bono de representación” y las sucesivas llamadas desde Palacio de Gobierno convencieron al presidente del Congreso, Víctor Isla, y a la Junta de Portavoces, para que el martes 8 se anule el polémico incremento.
La decisión tendrá que ser llevada al Consejo Directivo, que sesionará entre el jueves y viernes de esta semana. De aprobarse, el siguiente camino será que el Congreso replantee su presupuesto del 2013 porque los S/. 12 millones del aumento ya habían sido considerados desde noviembre pasado.
“Los parlamentarios hicieron una evaluación del escenario. Nunca es tarde”, alcanzó a decir Isla. Las dos bancadas que pusieron reverso fueron AF-Frente Amplio y Concertación Parlamentaria.
“La duplicación del bono de representación fue una promesa del propio Isla para lograr la presidencia del Parlamento”, retrucó a CARETAS un importante congresista integrante del Consejo Directivo.
El primer y segundo vicepresidente del Parlamento, Marco Falconí (PP) y Juan Carlos Eguren (APGC), respectivamente, acompañaron la corriente del incremento, liderada por el propio Isla. Los tres son provincianos y pertenecen a la fracción del Congreso que anhelaba el polémico aumento.
“El Consejo Directivo está integrado por 20 provincianos”, le habría alcanzado a decir Isla al presidente Ollanta Humala en una reunión que tuvieron la semana pasada en Palacio.
Para Isla, era riesgoso romper el delicado balance congresal.
El domingo 6, un grupo de jubilados, estudiantes y profesores arequipeños lanzaron huevos a las oficinas descentralizadas de sus 6 congresistas, entre ellos Falconí, Eguren y los nacionalistas Ana María Solórzano, Tomás Zamudio y Justiniano Apaza.
En Lima, Cajamarca, Ayacucho, Cusco y Puno se preparaban manifestaciones similares para el viernes 11.
La Representación
Si se concretaba el incremento, el sueldo de los parlamentarios iba alcanzar los S/. 30,800 (US$ 11,800) y automáticamente se convertirían en el tercer Congreso mejor pagado de América del Sur. Solamente Chile (US$ 30 mil) y Brasil (US$ 15 mil) los superarían.
Hoy ocupan el sexto lugar con S/. 23,200 (S/. 15,600 de sueldo básico + S/. 7,600 de representación) o US$ 8,900. Cuentan con el tercer mayor monto de Sudamérica destinado a gastos de representación parlamentaria.
Después de impuestos, los parlamentarios reciben 9,500.
Los parlamentarios seguirán manteniendo los 48 pasajes aéreos al año que les son reembolsados y un presupuesto para que en la semana mensual de representación que tienen al mes viajen acompañados de hasta por dos asistentes. Además, continuarán teniendo un coordinador parlamentario en la región a la que pertenecen, cuyo sueldo es de S/. 1,100.
Eguren formuló un argumento atendible:
“Hasta el 2006 los ingresos de los parlamentarios eran el doble de lo que son ahora. Con Alan García los sueldos y gastos de representación bajaron a la mitad, y del 2006 a la fecha hay una inflación de más del 30%. Hoy los parlamentarios tienen ingresos que representan el 40% menos de la mitad de lo que representaban hasta el 2006”.
Es cierto que los parlamentos pasan por momentos complicados en casi todo el mundo. Son impopulares y a la vez siguen siendo una institución fundamental de la democracia.
No debería ser el furgón de cola de un Estado que busca su modernización.
Pero si lo que se pretendía era reforzar la labor de representación, lo que se hizo finalmente, al querer pasar de contrabando un aumento de sueldo, fue mellarla.
En otros estamentos del Estado este aumento se viene condicionando a reformas y resultados.
El Parlamento no ha sacado adelante la reforma de partidos que, precisamente, permitiría subir el nivel de sus integrantes.
Y ni que se diga de lo inmediatamente urgente como la frustrada elección del Defensor del Pueblo, los magistrados del Tribunal Constitucional y los integrantes del directorio del Banco Central de Reserva.
El debate, además, había comenzado en muy malos términos. Hubo parlamentarios que declararon necesitar el dinero extra porque tienen que financiar chocolatadas y entregas de regalos.
¿Acaso esa es la representación? ¿Los programas sociales no acaban de ver incrementado su presupuesto en casi 80%?
Al final, el Parlamento mostró un sano propósito de enmienda. Pero la severísima reacción ciudadana da mucho para pensar en sus formas de relacionarse con el sistema democrático.