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Internacional

Después de Chávez, el Diluvio

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Desde su operación del 11 de diciembre, la cuarta contra el cáncer, no se han difundido imágenes de su recuperación.

Venezuela toma vía sin sustento jurídico que presagia tiempos de violencia.


“El rumor es la precaución que toman los hechos antes de convertirse en verdad”, Tomás Eloy Martínez en “Santa Evita”.

La situación de la salud de Hugo Chávez, presidente de Venezuela reelecto en octubre pasado, es decididamente grave. El martes 8, una carta dirigida a la Asamblea Nacional por el canciller Nicolás Maduro confirmó que Chávez no estaría presente en la toma de posesión programada por la Constitución para el jueves 10.

Desde su cuarta y última operación del cáncer que lo afecta el 11 de diciembre pasado, no se han difundido imágenes de su recuperación ni ha aparecido para la prensa. Marcada diferencia con las convalecencias anteriores. Las declaraciones de miembros de su gobierno han revelado poco, pero la semántica es diferente. Las últimas declaraciones hablan de una infección pulmonar “severa” seguida de una estabilización de su estado.

Frente a las escasas precisiones médicas de las declaraciones oficiales, los rumores han abundado en detalles que solo pueden probar los médicos que tratan al comandante presidente. Y el secreto de Estado no ha sido perforado en esta oportunidad.

Las preocupaciones

La influencia de la avasalladora personalidad de Chávez provoca numerosos interrogantes entre los diferentes círculos de los cuales él era el eje:

- en el juego de fuerzas al interior del gobierno de Venezuela que él controlaba hasta el mínimo detalle;

- en la política venezolana en general donde demostró ser un candidato todavía invencible a pesar de los marcados avances de la oposición a la que solo él, paradójicamente, mantenía unida; y

- en el ámbito internacional donde su red de alianzas y antagonismos había provocado numerosas consecuencias, comenzando por sus estrechos aliados del ALBA, pasando por Irán y los dictadores árabes jaqueados por la “primavera”, y terminando con EE.UU., Rusia y China, sin olvidar a Colombia para quien juega un papel clave.

La sucesión

Poco antes de viajar a Cuba el 10 de diciembre, Chávez apareció acompañado de Diosdado Cabello y de su canciller Nicolás Maduro, a quien ungió como su vicepresidente y el candidato de unidad de sus seguidores en caso de ser necesarias nuevas elecciones. Desde entonces, Maduro ha asumido su papel de vocero y vicepresidente con frecuentes apariciones. Los observadores lo consideran un político pragmático y negociador que viene de las filas del sindicalismo. Ha acompañado a Chávez en la cancillería durante seis años. Se le menciona como el candidato preferido de los cubanos para suceder a Chávez.

Otro personaje prominente es el presidente de la Asamblea Nacional (AN) y ex militar Diosdado Cabello. Con buenas relaciones dentro del Ejército y de la “boliburguesía” –hombres de negocios que han aprovechado las oportunidades brindadas por Chávez– hay observadores que lo ubican como un nacionalista que mira con cierta distancia la influencia de Cuba. Su reelección como presidente de la AN el sábado 5 de enero lo situa en un papel fundamental según la Constitución. Controla un importante número de funcionarios clave.

Maduro y Cabello se reunieron en La Habana a principios de enero, acompañados de Adán Chávez, hermano de Hugo, el presidente de Petróleos de Venezuela, Rafael Ramírez y otros dirigentes chavistas. La prensa mencionó que en esa oportunidad habían jurado ante Hugo Chávez mantener la unidad de sus seguidores. Posteriormente, Elías Jaua, anterior vicepresidente de Chávez y asociado a corrientes políticas de izquierda, manifestó su acuerdo con la necesidad de unidad. Hay observadores que consideran esta reunión un logro de Fidel y Raúl Castro.

En los planes, la Mesa de la Unidad de la oposición brilla por su ausencia.

La Constitución y la transición

La ausencia de Chávez el 10 de enero, fecha de posesión del presidente electo señalada por la Constitución (Ver recuadro), plantea diversos problemas. El primero de ellos es que, en caso que Chávez no pueda asumir su cargo ante la AN, deberá hacerlo ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). ¿Puede el presidente asumir en un país extranjero como es Cuba? Resultaría más que extraño, aun cuando fuera en la embajada de su país.

La segunda opción es declarar la falta absoluta del presidente, lo cual supone la creación de una junta médica designada por el TSJ y la aprobación de la AN. Las autoridades venezolanas no están de acuerdo con esta línea de acción. Pero si la falta absoluta fuera declarada, debería convocarse a nuevas elecciones dentro de los 30 días, aunque la Constitución no dice a partir de qué momento debe computarse ese plazo. La oposición afirma que este es el derrotero constitucional. En tal caso, Diosdado Cabello asumiría como presidente provisional hasta que sea elegido un nuevo presidente.

Se ha especulado, asimismo, que la situación podría equipararse a una “falta temporal” que es como comenzó cuando se autorizó a Chávez a viajar a Cuba por 90 días, prorrogables por 90 días más. El problema es que la toma de posesión está de por medio pues se trata de un nuevo período constitucional.

La “flexibilidad dinámica”

Maduro, sin embargo, ha planteado que Chávez es el “presidente en funciones,” con un permiso constitucional concedido por la AN y con un consejo de ministros en funciones, por lo que la toma de posesión es un formalismo que no debe prevalecer en estas circunstancias. Por lo tanto, Chávez seguiría habilitado para gobernar por decretos a distancia, como ha venido haciendo, hasta que llegue su recuperación y pueda tomar posesión, en coordinación con el TSJ. Esta modalidad ha sido bautizada por Maduro como “flexibilidad dinámica”.

Diosdado Cabello, al asumir nuevamente como presidente de la AN, adoptó igual posición que se considera que es parte del acuerdo logrado en La Habana. Los dos vicepresidentes de la AN, elegidos el sábado 5, responden a Maduro. El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) ocupó todas las plazas a llenar, haciendo valer su mayoría, pues la oposición cuenta con el 40% de las bancas. La agresividad del chavismo contra la oposición fue ostensible y presagia tiempos signados por la violencia. La situación económica, social y de seguridad es considerada catastrófica por muchos.

Tanto Maduro como Cabello consideran que “la derecha” (la oposición) con sus planteamientos sobre la ausencia temporal o definitiva de Chávez está buscando un golpe de Estado. La oposición ha sido escrupulosa en su respeto a la Constitución y a la persona de Hugo Chávez.

El martes 8, Maduro envió una carta a la AN comunicando que Chávez no asistirá a la toma de posesión por motivos de salud y que con posterioridad coordinaría con el TSJ para su juramentación. Chávez no firmó la misiva. La AN aceptó la comunicación y consideró que se produce una “continuidad administrativa” según la cual Chávez continúa en la presidencia y Maduro en la vicepresidencia. La Mesa de Unidad de la oposición envió una carta al Secretario General de la OEA denunciando la transgresión de la Constitución por parte del gobierno. Henrique Capriles, líder opositor, solicitó a los presidentes latinoamericanos que no concurran al acto del 10 de enero para no involucrarse en los asuntos internos de Venezuela.

En resumen:


- La Constitución venezolana establece un período presidencial de seis años que vence el 9 de enero. El 10 de enero comienza un nuevo período y se contempla la toma de posesión del presidente electo ante la AN o, en caso de no poder hacerlo, ante el TSJ. Si esto no ocurre, debe declararse la falta absoluta y convocar a nuevas elecciones, con el presidente de la AN asumiendo la presidencia de manera provisional. Para ello, debería designarse una junta médica que examinara a Chávez y dictaminara si está en condiciones de gobernar.

- La opción de la “flexibilidad dinámica” no tiene sustento constitucional y depende de un acto de fe sobre la efectiva capacidad de gobernar de Hugo Chávez. Sin ese acto de fe y sin pruebas objetivas de que esa capacidad existe cabe preguntarse quién está gobernando Venezuela efectivamente.

- Las condiciones económicas y sociales de Venezuela permiten prever un porvenir inmediato cargado de tensiones, incluyendo al PSUV y a los sectores que apoyan a Chávez. Los acuerdos alcanzados parecerían inestables. La oposición ha sido puesta en una situación en extremo difícil aunque Capriles tiene a su favor haber vencido tanto a Jaua como a Cabello en la gobernación de Miranda; las encuestas lo dan por encima de Maduro.


- El gobierno ha renunciado a convocar a elecciones en 30 días que tendría buenas posibilidades de ganar, cabalgando en el afecto popular por la situación de Chávez. Ha elegido una vía carente de sustento jurídico que trata de compensar con la violencia, hasta ahora, verbal. Ha optado por un proceso en extremo inestable y cargado de peligros. Después de Chávez, el diluvio. (Escribe: Luis F. Jiménez)

Artículos en Juego


Lo que dice la constitución sobre la toma de mando.

Artículo 231. El candidato elegido tomará posesión del cargo de Presidente de la República el diez de enero del primer año de su período constitucional, mediante juramento ante la Asamblea Nacional. Si por cualquier motivo sobrevenido el Presidente no pudiese tomar posesión ante la Asamblea Nacional, lo hará ante el Tribunal Supremo de Justicia.

Artículo 233. Serán faltas absolutas del Presidente de la República: su muerte, su renuncia, o su destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, su incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, el abandono del cargo, declarado como tal por la Asamblea Nacional, así como la revocación popular de su mandato.
Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente de la Asamblea Nacional.

Artículo 234. Las faltas temporales del Presidente de la República serán suplidas por el Vicepresidente Ejecutivo hasta por noventa días, prorrogables por decisión de la Asamblea Nacional por noventa días más.
Si una falta temporal se prolonga por más de noventa días consecutivos, la Asamblea Nacional decidirá por mayoría de sus integrantes si debe considerarse que hay falta absoluta.


 


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