LA HAYA
Entretelones Desconocidos
 |
Allan Wagner, Alan García, Enrique Mendoza, José Antonio García Belaunde y Hugo Otero la noche del viernes 4. |
Encuentro en Instituto de Gobierno reveló el alcance de la variable ecuatoriana en la estrategia peruana ante La Haya.
La convocatoria que hizo Alan García la noche del viernes 4 tuvo más de un significado.
Hasta el Instituto de Gobierno de la Universidad San Martín de Porres llegaron los agentes del Perú ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, Allan Wagner y José Antonio García Belaunde, y sus intervenciones fueron comentadas por el flamante presidente de la Corte Suprema, Enrique Mendoza, y el publicista y ex embajador Hugo Otero.
El ex presidente y “Joselo” pusieron hincapié en la variable ecuatoriana.
García Belaunde reveló los entretelones de la negociación que culminó en mayo del 2011 en el intercambio de notas diplomáticas que equivalen a un verdadero tratado de límites marítimos.
Alan García puso todas sus cartas sobre la mesa y no escatimó elogios para el mandatario ecuatoriano Rafael Correa, a quien calificó como “un gran amigo del Perú”.
A pesar de las diferencias políticas (“no hagas eso que ya me equivoqué en lo mismo”, le advirtió sobre el manejo económico) remarcó que “jamás escucharán de mí nada contra él”.
García contó que hubo discrepancias poco antes de finiquitar el acuerdo.
“Cinco años he puesto mi confianza en ti para que en el último momento me abandones”, increpó a Correa.
Pero luego el suelo se emparejó. “Hemos logrado un tratado de límites que deja sin piso a Chile”, enfatizó.
El ex canciller confirmó que “Ecuador no estaba dispuesto a ir a La Haya (como parte interesada) si el Perú aceptaba lo que para ellos era el límite (reconocido en la Declaración de Santiago de 1952) y lo que para nosotros era un criterio”.
En el caso del límite marítimo con Ecuador se aplica el criterio del paralelo por la existencia de islas.
Sensible atingencia. Si bien ha sido un motivo de celebración que la diferencia limítrofe sea procesada como una política de Estado y ha logrado, en palabras de García, “el milagro de unir y articular a los peruanos”, detrás de estos delicados bastidores se presentan importantes diferencias.
La principal ha sido precisamente en torno a Ecuador. Trascendió que al propio presidente Ollanta Humala se le habría escuchado comentar en consejos de ministros que el tratado limítrofe con el vecino del norte complicó la estrategia peruana en lugar de facilitarla.
Políticos ecuatorianos se han referido al trámite como un mero reconocimiento del supuesto carácter limítrofe de la Declaración de Santiago (CARETAS 2182).
En cambio, García Belaunde resumió elocuentemente que “el acuerdo es ex novo” y no guarda relación con el documento del 52. “Pasa la prueba de proporcionalidad y produce resultados equitativos”, añadió, lo que refuerza los criterios empleados por el tribunal internacional.
El jurista Enrique Mendoza, miembro de la Comisión Consultiva que asesora en la materia a Torre Tagle, coincidió en que el “litisconsorcio amenazante era Ecuador”.
El presidente del Poder Judicial consideró que el de La Haya “es un modelo de proceso, con normas simples y nada farragosas ni leguleyas, como a las que estamos acostumbrados algunas veces los abogados”.
Sabe bien el titular de la Suprema que en La Haya fallan con un criterio que va mucho más allá.
Wagner fue en la misma línea al resumir la posición peruana.
Al explicar el sentido de la estrategia durante las audiencias orales, contó que el equipo buscó “trasladar a Chile la carga de la prueba”.
Así, continuó, “antes de entrar a discutir la existencia o no del tratado de límites” se dedicaron a “que los jueces se ubicaran en las costas” y desarrollaron una exposición que repasó “el derecho que regía las relaciones internacionales”.
En ese contexto se produjo la pregunta clave del juez marroquí Mohamed Bennouna:
“¿Consideran ustedes, en tanto signatarios de la Declaración de Santiago en 1952, que podían en esa fecha, conforme al derecho internacional general, proclamar y delimitar una zona marítima de soberanía y jurisdicción exclusivas sobre el mar que baña las costas de sus respectivos países hasta una distancia mínima de 200 millas marinas desde las referidas costas?”.
El Perú contestó que no. Wagner hizo notar que “Chile no respondió la pregunta”.
AGP, mientras tanto, augura que esta larga historia terminará con “un motivo de júbilo” cuando la Corte dé a conocer su decisión. Su apuesta está hecha. (Enrique Chávez)