LA HAYA
Pinochet y los Límites
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En 1985, Otero visitó a Pinochet por encargo de García y planteó el pendiente de límites marítimos. Dictador lo derivó a su canciller. |
Un momento revelador vino en el turno de Hugo Otero.
“Era un huaso cazurro, ladino”, recordó sobre el dictador. “Tenía ojos muy azules y sonrisa burlona”.
Alan García añadió que “era necesario tener una relación responsable pero a la vez lejana con el gobierno que encabezaba Augusto Pinochet”.
Tenía su razón de ser encargarle la visita a Otero. Su padre fue un exiliado aprista en Chile y allí estrechó su relación de amistad con Manuel Seoane, que incluso fue cofundador en Santiago de la influyente revista Ercilla y fue el gran protector de los “compañeros” que escaparon del gobierno militar.
Al final de su intervención del viernes, a Otero se le quebró la voz al leer una fraterna carta que en 1956 Seoane envió al periodista chileno Luis Hernández cuando el aprista volvió al Perú.
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“Era un huaso cazurro, ladino”, recordó. |
Casi tres décadas después, en 1985 y con García ya electo, Otero llegó a La Moneda con dos cajas de pisco facilitadas por Manuel Antonio Biondi, a quien Pinochet había conocido en Arica como militar en servicio.
Llevó cuatro temas pendientes de discusión relativas al Tratado de 1929: el terreno peruano de El Chinchorro, el malecón de atraque peruano en el puerto de Arica, la normalización del funcionamiento del tren Tacna-Arica y lo que según el Otero fue “el plato fuerte”: la discusión “del límite marítimo no existente”.
“Todo se puede hablar”, habría respondido Pinochet. “Transmítale el mensaje al canciller Augusto del Valle”.
Así pasó y poco después comenzaron las negociaciones entre Del Valle y el joven ministro de Relaciones Exteriores peruano Allan Wagner.
Un año después, el embajador Juan Miguel Bákula presentó la primera nota diplomática oficial sobre el límite marítimo, que a la postre sería piedra angular del presente contencioso ante La Haya (CARETAS 2261).