Actualidad Apunta a sacar a Villarán del mapa político y dejar más despejado el espectro de izquierda.
Apuesta Aprista
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Toledo sacó a colación la corrupción y le sacaron una millonaria casita. García alude a Favre. |
¿Y qué ganan los compañeros con este lío?
¿No corren el riesgo de chamuscarse?
La lógica política actualiza en parte la vieja rivalidad APRA-izquierda.
En esa línea, le devuelven a los zurdos la que consideran una conducta hostil durante el segundo gobierno de Alan García.
Pero los cálculos apristas van más allá.
“¿A quién tiene el gobierno al lado izquierdoso?”, se pregunta un ajedrecista de Alfonso Ugarte. “A Gregorio Santos y Javier Diez Canseco, que ahora no tienen mucho peso. Pero podrían tener a Susana Villarán si ella gana. Si gana, no tendría por qué no ser reelegida”.
Aunque no lo reconocerán en público, persiste entre los apristas la impresión que, si el NO se impone, Villarán se irá a la reelección por un tubo. “El 14 va a repetir el 13”, calcula la fuente.
El presupuesto de obras del municipio, recuerdan en el APRA, multiplica con varios ceros los fondos disponibles de años anteriores, lo que ayudaría a forjar un bolsón electoral estable.
En ese escenario, Villarán se impondría como una figura de izquierda nacional. Una Alfonso Barrantes de su tiempo.
En ese orden de ideas, los apristas se verían cada vez más descolocados de su espacio electoral “natural”.
Por último, poner el aparato operativo del partido al servicio de la revocatoria constituye también un ejercicio de bases para sacarlas de su anquilosamiento. Con una bancada en su mínima expresión, al APRA solo le queda el escenario de una campaña –la que sea– para respirar.
Dicen que la vinculación con Castañeda no tiene que ver con salir de un rival potencial y que está “naturalmente inhabilitado” para insistir en las presidenciales. Su nivel es el municipal.
Eso sí, se esperan ajustes. El papel de la ex congresista y ex ministra Nidia Vílchez ha sido fuertemente criticado dentro de casa, al inflar de modo desorbitado el monto gastado en consultorías por parte de la municipalidad.
Vílchez acusó a Villarán de haber pagado S/. 270 millones en consultorías y la alcaldesa demostró papeles en mano que el verdadero monto era de S/. 15.6 millones, que es menor al gasto anual del rubro durante los últimos años de gestión de Castañeda.
Un punto débil que los apristas atacarán con más agresividad en las próximas semanas es la presencia del argentino-brasileño Luis Favre.