Medios La batalla del reality en el Perú: respaldados por casi 900 mil jóvenes que siguen a Esto es Guerra en las redes sociales, el juego de competencia es destronado por el romance.
El Pánico del Anonimato
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Sully Sáenz venciendo fobia a los ratones en uno de los retos. Por la prueba de las fresas que infringió el horario de protección, el canal ProTv pagó 36 mil soles. |
Qué mejor incentivo al de madrugar en verano que el hacerse acreedor del famoso sello que permitirá la entrada de fervientes manadas de niños, adolescentes y adultos (desprendidos de la categoría de acompañantes) al set de América Televisión. ¿Recompensa de tal sacrificio? Luego de largas colas, compartir el set con los jóvenes (y no tan jóvenes) del momento, con los dueños y dueñas de cuerpos esculturales que se han hecho de una fama revoltosa a punta de mover el esqueleto y todo lo que este sostiene y pelearse en público. Con ustedes, Esto es Guerra.
A mediados del año 2011 empieza este reality que aunque se le conocía como un tipo de continuación de la escuela de Raúl Romero, no solo se valía de competencias entre sus participantes para ganar rating. En primer lugar, y como explica Diego Quijano, gerente general de Protv, productora del programa, el casting buscó a personas espontáneas, guapas y, sobre todo, conocidas. Entonces, en un inicio dos equipos diferenciados entre mujeres y hombres disputaban premios por semana, se trata de Las Cobras y Los Leones. Sea por la diferencia de fuerza entre mujeres y hombres o, dicen algunos, por el formato de su competencia directa, Combate (con grupos mixtos), Esto es Guerra inició su temporada de verano con su mayor cambio: hombres y mujeres en el mismo gallinero. Y sí que se revolvió.