Literatura Casi de incógnito, el crítico y biógrafo inglés Gerald Martin recorre el Perú tras los pasos de MVLl. No vale picarse.
El Biógrafo y el Escribidor
 |
A MVLl lo conoció en el 67, en una presentación de Miguel Ángel Asturias, a quien también ha dedicado muchas páginas. |
Primero siguió sus pasos en Cochabamba. Luego lo haría en Piura, Arequipa, Estocolmo y, ahora, en Lima. El inglés Gerald Martin, quien antes ya entregó una completísima biografía de Gabriel García Márquez, se enfrenta hoy a otro Nobel: el peruano Mario Vargas Llosa. “La biografía es una cosa complicada, donde la discreción es fundamental”, explica y reconoce que son varias las personas que le han señalado su, a veces inquietante, parecido físico con el personaje estudiado. Gestado desde hace más de 40 años, cuando conoció a MVLl en un aula universitaria en Londres, el trabajo de Martin promete llegar a librerías el año próximo revelando los hilvanes fundamentales de la vida del autor de
La ciudad y los perros. –Si toda biografía encierra cierta obsesión con el personaje estudiado, ¿cómo nació su propia obsesión por Vargas Llosa?
–Mi carrera se ha dedicado a tres personas: Miguel Ángel Asturias, García Márquez y Vargas Llosa. Cuando Asturias recibió el Nobel en octubre del 67 yo ya estaba trabajando sobre él. Antes, en mayo de ese año, estuve con él en un aula de la universidad de Londres, donde él daba una conferencia, y en esa aula estaba Vargas Llosa, que luego escribirá un reportaje, “Un hechicero maya en Londres”, y ahí empezó la cosa. Luego Mario prologa un libro mío sobre Asturias, y en el 70 escribo mi primer artículo académico sobre Mario. En la universidad enseñé La ciudad y los perros durante 25 años. Así que hay antecedentes, no es un oportunismo post Nobel. En Mario he estado pensando desde que yo tenía 23 años, y ahora tengo 69. En el segundo en que ganó el Nobel yo sabía que tenía que hacer esto, y entonces viajé a Estocolmo y fui a todos los lugares donde fue Mario, seguí sus pasos en los restaurantes y lo vi sin acercarme en el Gran Hotel donde se hospedan todos los ganadores del Nobel. Luego fui a verlo a Madrid para discutir el proyecto y las reglas del juego, y estuvo bastante sorprendido. Y ahora estoy otra vez aquí, estuve una semana en Piura, otra en Arequipa, dos en Cochabamba, donde curiosamente mi esposa y yo pasamos nuestro primer año en América Latina, y él pasó los diez primeros años de su vida. Entonces, cuando hablamos del destino esto es muy curioso, no conozco a nadie más que haya pasado un año en Cochabamba, a excepción de los cochabambinos.