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Dueño de Nada Por: Rafo León

Tres al Hilo

“Casos como los tres mencionados son los que le dan contenido real a la marca Perú…”.

Lima, 17 de febrero de 2013

A ninguno de los tres le hicieron la menor falta ciento veinte congresistas, 24 presidentes regionales, las gloriosas fuerzas armadas, el SOAT, el RUC, el certificado de buena conducta, un papa en Roma ni un Ministerio de Turismo. Alfredo Ferreyros, Marie Hélène “Petit” Miribel y Kurt Holle, han recibido importantes reconocimientos por liderar empresas turísticas peruanas, visionarias, exitosas, responsables y sobre todo, independientes.
Alfredo Ferreyros creó hace cuarenta años la empresa Explorandes, en Cusco, luego de que él y otros talibanes de la libertad patonearan el Camino Inca machete en mano. Explorandes acaba de ser premiada con el World Travel Awards como el mejor Tour Operador Verde de 2012. Este reconocimiento mundial es uno de los más anhelados en el turismo de aventura, y hacerse de él demanda muchas, muchísimas cosas.

Para comenzar, excelencia y calidad en el tiempo. La opinión de socios, competencia, certificadores y sobre todo, usuarios, clientes que han disfrutado de una experiencia que valoran como incomparable. Para el World Travel Award, además, son esenciales las buenas prácticas ambientales, y aquí Explorandes tiene una volqueteada de certezas que mostrar. Y nunca Ferreyros le pidió un sol al Estado peruano.

Si a algo temen los empresarios hoteleros del mundo es una web especializada, TripAdvisor. Y se le teme por sus estándares de exigencia a la hora de evaluar un establecimiento, plasmados en un sistema ideado para clasificar y certificar en este sector de servicios, que crece en el mundo como si no hubiera crisis. Muy bien, la web mencionada organiza anualmente el concurso Travelers Choice, mediante el cual los viajeros que han tenido experiencias memorables en hoteles, los rankean hasta que se obtiene una lista de los 25 mejores de todo el mundo.

Petit, como la conoce todo el mundo en el Valle Sagrado, se instaló con su esposo Franz, arquitecto, en ese locus amenus en los noventa, cuando todavía no nos desprendíamos de Sendero Luminoso ni de la epidemia del Cholerae. Y aún así, Petit decidió invertir y crear el Hotel Sol & Luna. Comenzó con unas casitas de barro y eucalipto en medio de un maravilloso jardín en el que cantan los pájaros hasta de noche y huele a una mescolanza de flores y hierbas que ya parece droga. Con el tiempo y el éxito, Petit dio un enorme salto y ahora cuenta con un establecimiento de una belleza y un buen gusto y un enganche con la estética andina que deja con la boca abierta al más resentido.

Con su inagotable capacidad de trabajo, Petit derivó del hotel una escuela intercultural a la que asisten por igual niños indígenas de Patacancha y los hijos de otros empresarios afincados en el valle. La Asociación Sol & Luna mantiene proyectos de apoyo a comunidades vecinas y se proyecta como el polo cultural más dinámico de Urubamba. Y Petit no le ha mendigado un Cristo al Estado para llegar donde ha llegado.

La Fundación Schawb, gestora del Foro Económico Mundial, ha elegido a los 24 emprendedores sociales que se distinguen por darle salud al planeta mediante negocios amistosos con el ambiente. Kurt Holle, de pinta y apellido alemanes pero más peruano que la carapulcra, figura en ese grupo de líderes globales. ¿Y por qué? Pues porque en los noventas Holle ideó una fórmula de empresa ecoturística, cimentada en las relaciones entre un privado y una comunidad nativa. Así nació Rainforest Expeditions, operando hoy en tres lodges que se despliegan a lo largo del río Tambopata.

El acierto de Holle partió de una asociación entre su empresa y la comunidad ese eja llamada Infierno, mediante la cual ésta da en concesión a Rainforest por veinte años un terreno, en el que se levanta un lodge. La empresa involucra a los comuneros en todos los quehaceres de la operación turística y vencido el plazo, el concesionario entrega el bien a la comunidad, para que siga operando pero en manos de sus propietarios originales. La hicieron. Y ni Holle ni los amigos de Infierno persiguieron a ningún burócrata estatal para un crédito a fondo perdido.
Casos como los mencionados son los que le dan un contenido real a la marca Perú, que previene la indigestión por exceso de culinaria y abre un portón a nuevas oportunidades no extractivistas y libres. (Rafo León)


 


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