ATALAYAECONÓMICA Por: Manuel Romero Caro
El Cerrojo Energético
El gobierno ha anunciado que a partir del sábado 23 parará por mantenimiento el complejo hidroeléctrico del Mantaro, que genera 880 megavatios(MW), por lo que podrían empezar cortes de electricidad.
La noticia ha desatado una serie de preocupaciones. En realidad, la crisis se viene gestando desde hace años, producto de un deficiente planeamiento, errores cometidos al tratar de impulsar grandes proyectos y de no pocos intereses políticos y particulares.
En suma, llegó la hora de empezar a pagar por diversos errores del pasado.
Empecemos por la prohibición de construir hidroeléctricas para incentivar la demanda interna del gas de Camisea, seguida luego por una inercia burocrática para otorgar estos permisos.
Además, las tarifas sumamente bajas para el gas del Lote 88 en Camisea envió un mensaje adicional a los inversionistas en otros recursos energéticos.
Si bien el impacto más visible de la crisis serán los cortes de energía eléctrica, estos llegan acompañados de incrementos en las tarifas eléctricas, las que no solo subirían impulsadas por los mayores costos involucrados.
Por ejemplo, al ingresar al Sistema la Reserva Fría se sustituiría la generación térmica a gas por diésel, cuya generación por megawat hora es más de cuatro veces superior.
A su vez, las tarifas se incrementarán por el mayor peaje que tendrán que pagar los consumidores eléctricos para financiar la construcción del Gasoducto Sur Peruano.
Lamentablemente, nadie sabe a cuánto subirán las tarifas por este último concepto, porque a pesar que reiteradamente se ha anunciado la inminente convocatoria para iniciar el concurso público, todavía no se cuenta con los estudios más elementales para determinar, entre otros elementos importantes, el monto de inversión del proyecto o el mercado del mismo (todavía no se cuenta con un volumen de reservas certificadas que justifique la viabilidad del mismo y sus principales características), su rentabilidad, etc.
Así, aún en convocarse formalmente el concurso, ya se anunció un incremento del proyecto del orden del 60% de US$ 1,800 millones a US$ 2,869 millones.
Y este monto seguirá creciendo a medida que se avancen los diferentes estudios requeridos.
En lo que va del año, los precios de la energía se han incrementado más que los precios de los productos alimenticios, 13.3% en el gobierno actual. Solo en febrero los consumidores eléctricos han experimentado un alza de 2.9%.
Resulta indispensable entender que el dinámico crecimiento económico del Perú ha sido posible porque –a pesar que la demanda energética se expandió a un nivel muy superior al del PBI– fue oportunamente satisfecha a un costo razonable.
El Ministerio de Energía y Minas (MEM) proyectó que la demanda del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN) crecería a una tasa promedio anual de 8,6% en el período 2012-2016, siendo el período de mayor crecimiento el 2014 con un 10%.
Si se mantuviera en esta última tasa, la demanda eléctrica se duplicaría cada 7 años.
Es justamente el desbalance del crecimiento entre la oferta y demanda de energía lo que origina los presentes problemas.
Si por alguna razón el gasoducto de Camisea dejara de operar, ahí sí nos veríamos en severos problemas.
El propio MEM, en su último balance de oferta y demanda energética para el 2013, considera que un corte en el abastecimiento del gasoducto recortaría la oferta de energía en 2,360 MW.
Ante esta eventualidad, aún si ingresaran a operar las plantas de las reservas frías, así como las centrales duales y térmicas, existiría un fuerte racionamiento, que según el BCR en su último Reporte de Inflación ascendería a 1,200 MW.
Según el Instituto Peruano de Economía (IPE), “si se cortara el gasoducto por diez días, el escenario base ante tal contingencia se estima que se reduciría el PBI anual en 1%”.
Se ha llegado a esta lamentable situación por la elevada dependencia del SEIN al gasoducto de Camisea y la alta concentración de la potencia instalada en Chilca.
Aunque el propio MEM anunció los cortes de energía, posteriormente intentó calmar las aguas asegurando que no habría mayores problemas porque se cuenta con una reserva técnica de 31%.
Sin embargo, lo que interesa es la reserva técnica efectiva.
De nada sirve tener capacidad instalada si no pueden funcionar a plenitud los equipos, por ejemplo, por falta de agua. Si en realidad contáramos con una reserva técnica efectiva del 31%, ¿por qué tenemos continuos cortes de energía?.
Si bien el gobierno actual heredó gran parte de la problemática energética, revisando el Plan de Gobierno original y la Hoja de Ruta se concluye que este no llegó preparado para enfrentarla.
El ministro de Economía, Luis Miguel Castilla, reconoció que la restricción eléctrica es un cuello de botella para el crecimiento, y el presidente Ollanta Humala se comprometió en apurar las concesiones para la construcción de líneas de transmisión, invertir en un gasoducto para alimentar de energía al sur y fomentar la construcción de hidroeléctricas.
Sin embargo, no se entiende por qué no se avanza en estas acciones a un ritmo compatible con la gravedad de la crisis. (Por: Manuel Romero Caro *)
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(*) Economista