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Policiales Discutiendo la minoría de edad y la responsabilidad penal de asesinos adolescentes.

Edad y Culpabilidad

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D.V.R., quinceañero asesino del vicepresidente regional de Amazonas. “Yo lo hice”, confesó a la Policía.

El terapeuta Roberto Lerner analiza la patología criminal de los adolescentes desde la perspectiva psicológica. No descarta que en crímenes extremos los adolescentes sean castigados como adultos.

¿Cómo se puede analizar desde el punto de vista psicológico las actitudes de los menores de edad que se dedican al sicariato?
–Sin duda hay en el caso de estos chicos un elemento psicopático, probamente de personas que tienen dificultad de establecer relaciones empáticas, de sentir el sufrimiento ajeno.

No creo que cualquier persona pueda cometer esos actos y probablemente hay un elemento de esa índole.

También existe el hecho que hay una niñez y juventud muy empoderadas. Es decir, en general los niños y los adolecentes están comenzando a hacer muchas cosas mucho antes.

Eso no tiene por qué no aplicarse también a la delincuencia, incluso en sus expresiones más extremas. Las actividades sexuales y económicas comienzan más temprano. La experimentación con sustancias psicoactivas comienzan más temprano.

Hay obviamente ese elemento y dentro de ciertos contextos los chicos comienzan más temprano actividades ilegales.

Y aquellos que son naturalmente más avezados o se desenvuelven entonces más faltos de valores o que tienen modelos que los llevan a conductas delictivas o crueles, probablemente ingresan con mayor rapidez en ese mundo. En el cual pueden hacer dinero, sentirse más poderosos y en última instancia saltar a la fama.

–“Gringasho” y el quinceañero sicario que asesinó al vicepresidente de Amazonas tienen como familia a prontuariados delincuentes.
–Obviamente, los modelos pesan en una crianza de un niño adolescente. Crecer en un entorno en el que la trasgresión de la ley es algo aceptado y aceptable, y hasta deseable, el crecer dentro de una cultura de trasgresión hace que sobre todo ellos, que tienen una característica de osadía de buscar emociones fuertes, de no tener mucha empatía por los sentimientos ajenos, si se puede hablar de culturas delictivas en ciertos ambientes. Si usted ha visto “El Padrino” eso no solo se da en medios empobrecidos, puede ser en medios muy sofisticados.

–¿Se pueden hacer categorías o tipologías de los menores de edad sicarios?
–Soy reacio a hacer tipologías. Por mi trabajo puedo pronunciarme con personas con quienes tengo un contacto, conversar, preguntar. Creo que es una combinación de los empoderamientos de los menores, que tienen hoy en día más poder en todos los niveles.

En todas las culturas comienzan antes, y los menores pueden ingresar perfectamente en un mundo muy violento. En África muchos soldados no pasan de los 10 y 12 años. En segundo lugar hay una cultura delincuencial con modelos y en tercer lugar hay un estilo, comportamiento más violento personal. Si se combinan todos esos elementos y además el hecho que se puede obtener estatus de poder, ya sea a través de tener más dinero, ser admirado o pasar a la fama. Hoy en día, como se puede ver en cualquier reality, la gente busca desesperadamente salir del anonimato.

–¿Cómo debe tratarse o castigar al menor infractor?
–No soy un especialista aunque he trabajado en cárcel. Digamos que ya que se tratan de menores que cometen delitos de adultos, deben ser castigados como adultos. Es un problema filosófico muy complejo desde el punto de vista legal, ideológico, políticos. Yo no tengo una respuesta clara en ese sentido. Es una posibilidad. Lo que si sé es que la rehabilitación es un asunto muy complejo, muy difícil, al menos que no pueda uno sacarlos de su entorno y convertirlos en líderes positivos, eso requiere instituciones especializadas, paciencia y tiempo y no sé si la gente en general está dispuesta a tener esa flexibilidad y paciencia. A veces se puede decir que ya que están actuando como adultos, hay que castigarlos como adultos. Lo mismo está pasando en otros campos, les abrimos cuenta bancaria en el caso que están produciendo dinero, hay un empoderamiento en general y eso hay que tomar en cuenta. (Eloy Marchán)


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