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07/Mar/2013
 
 
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Siglo XX!

La Malagua Inmortal

Hidrozoo que realmente se reencarna.

No, como se ve no se trata de algún tipo de oportunista o tránsfuga que se acomoda a las circunstancias, o un “corcho” que siempre flota.

La turritopsis nutricula es un animal –una especie de hidrozoo hidroideo, una malagüa – que nunca muere.

Nace, como otras malagüas, como un pólipo en el fondo del mar, crece transformándose en la gelatina flotante de la medusa que eventualmente adquiere la forma de una campana con los tentáculos de la malagüa.

Entonces, cuando la territopsis nutrícula llega a crecer 80 tentáculos y alcanza su madurez sexual, cae al fondo del mar y vuelve a convertirse en su propio pólipo que inicia un nuevo ciclo de maduración.

Esta malagüita (de unos 4 mm de diámetro) literalmente se reencarna cíclica e indefinidamente.

El fenómeno se debe a una transdiferenciación de sus células que es única en el reino animal y atrae la creciente atención de los científicos.

El New York Times publicó un artículo titulado ¿Puede una malagüa desentrañar el secreto de la inmortalidad?

A Pat King, biólogo marino de la Universidad de California en Los Ángeles, se le preguntó si la capacidad de las células de la territopsis nutrícula de revertir indefinidamente el proceso de envejecimiento tendría alguna aplicación en la medicina humana.

King recordó que muchos animales tienen la capacidad de regenerar tejidos e incluso partes corporales.

Casi todos, por ejemplo, cicatrizamos nuestra heridas con nueva piel.
Las lagartijas crean colas nuevas y ciertos insectos hacen otras maravillas, pero no se conoce otra especie que se reencarne totalmente.

Ahora bien, añade King, en los últimos años, los ingenieros bioquímicos han hecho extraordinarios avances en el área de las células madre y su aplicación regenerativa.

Y no pocos estudian a las eternas (si no se las come un tiburón) territopsis nutrícula.

Así que, puede ser.


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