Internacional Hugo Chávez deja una herencia imbatible en las urnas pero desastrosa para la institucionalidad y economía de su país.
Se Acabó
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Su funeral será celebrado el viernes 8. Cronograma electoral se encuentra por definirse. |
El lustrabotas voceó la noticia en el Paseo de Escribanos:
“Murió el mejor presidente del mundo. El único que puso a temblar a los yanquis”.
Al frente, en Palacio de Gobierno, Ollanta Humala improvisaba un pésame por la muerte del “amigo Hugo Chávez Frías” pero se cuidó de no hacer una valoración política, como si volviera a la campaña del 2011.
En cambio, unas cuadras más allá, el ex presidente del Congreso Daniel Abugattás no escatimó elogios luego de intercambiar sablazos verbales con Luis Galarreta, que calificó al muerto de “ex dictador”.
“Después de Fidel Castro, es la figura más representativa de América Latina en los últimos 80 años”, zanjó el nacionalista.
Confusión Constitucional
El vicepresidente Nicolás Maduro anunció con la voz entrecortada que Chávez murió a las 4 y 25 de la tarde del martes 5.
Fue decretado un duelo nacional de una semana y el funeral será celebrado el viernes 8.
Según el artículo 234 de la Constitución Bolivariana, le correspondía asumir el mando a Diosdado Cabello, presidente del Congreso.
Cabello se encontraba fuera de Caracas porque a su vez participaba en las exequias de su madre, fallecida el día anterior.
Pero al cierre de edición el canciller Elías Jaua anunció que sería el propio Maduro quien asumirá el mando de forma interina por la figura de falta absoluta, y que también será candidato.
“No podemos estar en paz hasta que su legado sea irreversible”, adelantó.
Se deben convocar a nuevas elecciones en el plazo de un mes
A pesar de la confusión porque Chávez no llegó a asumir oficialmente su último mandato, el rector del Consejo Electoral de Venezuela, Vicente Díaz, declaró que habría elecciones y que Maduro, designado como su sucesor por Chávez, se encuentra apto para candidatear.
“No hay lugar a interpretaciones o deseos personales”, aclaró sobre la posibilidad de que el chavismo busque seguir al frente sin pasar por las urnas. “Es un tema de la aplicación de la Constitución. No hay ninguna duda de que en Venezuela habrá un proceso de electoral”.
La noticia sorprendió en Estados Unidos al gobernador de Miranda, Henrique Capriles, que repetiría el plato como candidato de la oposición.
Maduro, mientras tanto, ya había partido a La Habana para coordinar con el gobierno cubano la logística de los funerales.
Santo Post Mortem
Comenzó la beatificación política de Chávez y la puesta en escena se encuentra en marcha.
Pocas horas antes de anunciar el deceso, Maduro denunció que no le cabía “la menor duda” de que Chávez fue “infectado” del cáncer por “los enemigos de la patria”.
Acto seguido anunció la expulsión del agregado aéreo de Estados Unidos, David del Mónaco, a quien acusó de participar en un plan para desestabilizar al país.
La especie de la infección devuelve a la memoria la exhumación de los restos de Bolívar ordenada por Chávez en el 2010, quien se declaraba convencido de que el libertador fue asesinado.
Muerto el caudillo se han multiplicado las referencias al peronismo, un partido populista que viene sobreviviendo al líder casi por cuarenta años.
No por nada Cristina Kirchner decretó tres días de duelo nacional en Argentina.
Una base popular y la desaparición del gran jefe en ejercicio son una combinación perfecta para endurecer la costra de una burocracia partidaria.
Si a ello se suma el apoyo de buena parte del aparato militar
–muy interesado en ocultar posibles responsabilidades en manejos billonarios–, la mesa se encuentra servida.
Al menos por el momento.
Ruina Bolivariana
Es indudable que Chávez sintonizó como nadie con el ánimo popular de su país.
Muere con 68% de popularidad según las encuestas y fue reelegido tres veces. La última con el 56% de los votos. Un récord impresionante.
Gracias a la catarata ilimitada del dinero del petróleo que le permitió mantener una extendida política asistencialista puso a prueba su popularidad al punto que, entre reelecciones, referendos y comicios legislativos y regionales, quien se creyó Bolívar reencarnado convocó a 12 procesos electorales.
Y solo dos fueron sus traspiés: en el 2007, cinco años después de superar un dramático golpe de Estado, fue rechazado su proyecto de reforma constitucional para profundizar el modelo socialista (lo que llamaba la atención sobre el incremento de la influencia cubana desde la aprobación de la Constitución en el 2000) y en las legislativas del 2010, cuando su partido obtuvo la mayoría de escaños pero no llegó a los dos tercios necesarios para aprobar esas reformas.
La tragedia no se limita al descontrol de la delincuencia y las carreteras que se asemejan a paisajes lunares. A pesar de su innegable conexión popular, las cifras al momento de su fallecimiento son calamitosas:
- Cuando inauguró su primer mandato enfrentaba un déficit de millón y medio de viviendas. A pesar de concentrar la legislación sobre hipotecas, entregar casas en propiedad a sus inquilinos e intervenir proyectos urbanísticos privados, ahora el déficit es de dos millones.
- La producción petrolera del país solo creció 2,39% en los últimos 10 años, lo que acentuó más la dependencia del crudo. Fue determinante para la permanencia de Chávez un barril de crudo por encima de los US$ 100.
- El gasto del gobierno central saltó del 21% del PBI en 1998 a más del 44%.
- La inflación es del orden del 25% anual, lo que la hace la más alta de la región.
- Entre 2004 y 2012 manejó un presupuesto de gasto discrecional de más de US$ 228 billones, que incluyó fortunas en petróleo subsidiado para gobiernos aliados
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- La deuda del gobierno central creció de US$ 27,8 billones a US$ 100,9 billones.
- El Estado expropió 3,6 millones de hectáreas pero el resultado en producción ganadera y agrícola ha sido deficitario. Venezuela ahora es importadora neta de carnes y los cultivos básicos, antes autosuficientes. El desabastecimiento es moneda corriente.
- Fueron expropiadas casi 1200 empresas, lo que llevó a una avalancha de demandas ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi). Venezuela se retiró luego que esta instancia del Banco Mundial le ordenara pagar US$ 905 millones a ExxonMobil por la expropiación de activos de una petrolera. Otras formas de hostigamiento al sector privado incluyen restricciones para acceder a divisas, materias primas y licencias de importación.
Humans Right Watch (HRW) no se sumó a las condolencias y respondió a la noticia con un severo obituario.
“La presidencia de Hugo Chávez estuvo marcada por una alarmante concentración de poder e indiferencia absoluta por las garantías básicas de derechos humanos”, denunció la organización.
A partir del 2004 su gobierno comenzó a copar a la Corte Suprema y no tuvo empacho en crear 12 puestos adicionales a los 20 existentes para ocuparlos con elementos afines. Esta cooptación produjo constantes sentencias y decisiones judiciales abusivas.
Los duros recortes a la libertad de prensa fueron noticia mundial. El acoso a RCTV y Globovisión impuso la autocensura entre los demás medios de señal abierta.
En septiembre del año pasado Chávez anunció que Venezuela denunciaba la Convención Interamericana de Derechos Humanos.
HRW también recuerda que “Venezuela votó consistentemente en contra de las resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas que condenaban las prácticas abusivas de Corea del Norte, Myanmar, Irán y Siria. Respaldó públicamente al presidente sirio Bashar al-Assad, al presidente libio Muammar Gaddafi y al presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad, y además distinguió a cada uno con la “Orden del Libertador”, la máxima condecoración oficial otorgada por el país”.
Del Chino a Chávez
El socialismo castrista de Chávez comenzó como una simple variante de autoritarismo Caribe. Su radicalización comenzó después del intento de golpe del 2002 y tuvo varios momentos hasta que se disparó en el 2007.
El ex canciller peruano José Antonio García Belaunde declaró mesurado el martes por la noche que jugó en contra del venezolano la falta de una “formación política básica”.
De hecho, el apodo de Simón Gorila se acuñó en CARETAS a partir de las tempranas y significativas coincidencias que el presidente venezolano mostraba con los métodos fujimoristas.
El “chino” podría considerarse en sus antípodas ideológicas, pero los paralelos recordaron que, salvo el poder, todo puede ser ilusión.
En octubre del 2000, Chávez le otorgó una inusual visa de cortesía a Alberto Fujimori, que como presidente no la necesitaba. A menos, claro, que hubiera escogido Venezuela para fugar en lugar de Japón.
“Hugo Chávez es mi amigo personal y en algún momento voy a visitarlo un fin de semana”, declaró entonces, seguro que no tan en broma.
Chávez parecía inspirarse en el que hoy cumple su sentencia en la Diroes.
La necesidad de una prensa adicta (con el agravante personalísimo de Aló Presidente), la captura del Poder Judicial, la ridiculización de la oposición y la “política tradicional”, el asistencialismo de la pobreza como base electoral y la identificación de la figura presidencial con el Estado definieron la fórmula que convirtió a Fujimori en una inspiración no reivindicada de los autoritarismos posteriores, supuestamente de izquierda, que tuvieron en Chávez a su exponente más poderoso y disparatado.
Chávez fue un aliado del fujimorismo, al punto que su régimen cobijó durante meses a Vladimiro Montesinos y solo lo dejó caer en junio del 2001, cuando la presión se hizo insostenible.
La relación comenzó mucho antes, por lo menos en noviembre de 1992, cuando casi una centena de militares golpistas que acompañaron al comandante Chávez en su intentona contra el presidente Carlos Andrés Pérez se asiló en la selva peruana.
Pérez había condenado el autogolpe de Fujimori ese mismo año.
Años después Chávez se inmiscuyó en la política peruana hasta definir en buena medida las elecciones del 2006.
Su patrocinio a Ollanta Humala le permitió a Alan García enfrentarse a un enemigo más temible que su propio primer gobierno. “De un lado está Chávez, de otro el Perú”, resumió en su mitin de cierre de campaña.
García se llevó la elección por cinco puntos.
En el sancochado del primer humalismo, un personaje como el capitán EP (r) Eloy Villacrez, que había estado conectado tanto con Vladimiro Montesinos como con el propio Chávez golpista, fue señalado como un conector entre las partes (CARETAS 1924).
Fiel a la verborragia de Chávez, la relación con García estuvo plagada de insultos.
El gobierno peruano intentaba evitar las escaladas de adjetivos pero no dejó lugar a dudas de su posición en el tablero al otorgar el asilo político a importantes personajes de la oposición venezolana.
El de mayor peso fue Manuel Rosales, alcalde de Maracaibo y quien fuera derrotado por Chávez en las presidenciales del 2006. En el Perú vive desde el 2009.
Humala aprendió la lección. Por eso preocupa que el congresista Abugattás diga ahora que el problema de Chávez pudo ser de “estilo”. Todo lo observaba Víctor Isla, quien alguna vez fuera señalado como el correo nacionalista con Caracas, y quien es ahora un trajeado presidente del Congreso para quien el ALBA solo debe significar el despunte del sol. (Enrique Chávez)