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07/Mar/2013
 
 
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Internacional Escribe: LUIS F. JIMÉNEZ

Chávez y el Mundo

Esta “fuerza de la naturaleza” que fue Hugo Chávez superó con creces los límites de Venezuela. No solo su personalidad avasalladora provocó ese desborde. El petróleo también hizo lo suyo. Tal como señaló esta revista (Caretas 2265, Después de Chávez, el diluvio) “En el ámbito internacional… su red de alianzas y antagonismos había provocado numerosas consecuencias, comenzando por sus estrechos aliados del ALBA, pasando por Irán y los dictadores árabes jaqueados por la “primavera” (su amistad con Kadafy fue un punto culminante) y terminando con EE.UU., Rusia y China, sin olvidar a Colombia para quien juega un papel clave”.

Un presidente Santos, afectado por la desaparición de Chávez, se refirió a la “obsesión” de ambos con la paz en Colombia y puso de relieve que los avances en el proceso de paz con las FARC se habían logrado gracias a Chávez.

El esperado deceso de Chávez supondrá diversos reacomodos en los diversos ámbitos en los que hacía sentir su influencia. El primer ámbito afectado será el de América Latina, en la cual había sembrado experiencias como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), integrada por Bolivia, Cuba, Ecuador, Dominica, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda, además de Venezuela. A partir de este núcleo inicial, avanzó en su sueño de unir en el CECLA a todos los países de América Latina y el Caribe, sin la participación de Estados Unidos y de Canadá. Utilizando el petróleo, había desplazado a México y generó Petrocaribe (Ver Caretas 2266, Golpe Blanco).

El liderazgo de Chávez queda vacante en estas organizaciones y no resultará fácil encontrar quien juegue ese papel y otros tan controversiales como el puente que tendió entre los países de América Latina e Irán. En Argentina, no faltaron las especulaciones sobre el interés de Cristina Kirchner en firmar un controvertido tratado con Irán sobre el atentado terrorista de 1994 contra la mutual judía AMIA explicándolo como manifestación de su objetivo en reemplazar a Chávez en el liderazgo latinoamericano y en acceder a un supuesto “nuevo orden mundial” en el que Irán jugaría un papel relevante.

Entre los países del ALBA, muchos han considerado el posible liderazgo del presidente ecuatoriano Rafael Correa como sucesor de Chávez. El relativo tamaño de Ecuador y su escasa influencia a través del petróleo se han mencionado como dificultades difícilmente superables. Los Estados del Caribe y Nicaragua sentirán con fuerza la ausencia de Chávez en sus generosos aportes petroleros. Y ni hablar de Cuba (ver aparte). Los efectos internos de esta carencia todavía están por verse.

La difícil situación económica generada por la megalomanía de Chávez ha hecho surgir como un punto fundamental del juego político interno venezolano la necesidad de replantear esta dispendiosa conducta y destinar los cuantiosos ingresos del petróleo a satisfacer las necesidades internas del pueblo venezolano. La acuciante deuda de Venezuela con China y su pago en petróleo es un punto muy importante de este juego político y económico mundial. Baste señalar que Chávez encontró una deuda externa de US$ 25.000 millones de dólares; hoy esa cifra ha ascendido a US$ 200.000 millones.

Las numerosas instituciones y vínculos que el activismo de Chávez llegó a crear tendrán que superar el desafío del tiempo. El proceso recién se inicia. (Escribe: Luis F. Jiménez)


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