Entrevistas La cruzada personal de Norma Velásquez.
Soy un Espécimen Raro
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“Con sorpresa descubrí que el mapa de producción artesanal del país coincidía con el mapa de las zonas de extrema pobreza…”. |
Encontrar el trabajo que a uno le satisface y le llena completamente el espíritu de tal forma que ya no lo abandona en el resto de su vida no es cosa fácil. Y no es fácil porque somos seres humanos cambiantes y dependientes del azar que encontramos a la vuelta de la esquina y que puede ser un cambio de trabajo para subir un peldaño más en el peculio familiar. La juliaqueña Norma Velásquez (67) encontró la motivación de su vida hace muchos años: “el Comercio Justo”, idea ésta que ha dado la vuelta al mundo y de la cual ella fue la pionera en el Perú. La satisfacción personal de saber que, con su propio esfuerzo, está ayudando siempre a los más necesitados, no la abandona, al revés, la fortalece de forma obsesiva hasta tal punto que deja en un segundo plano todos aquellos placeres, como el amor, la diversión y la buena vida, que, como acicate para obtenerlos, enfrasca en el trabajo al común de los mortales. Ahora, en el Restaurante Costa Verde, y enfrentados ella y yo en una mesa tras un almuerzo opíparo, intento penetrar en su vida común y silvestre (amores, aficiones, etc.) y me encuentro con una mujer que, obsesa por su trabajo, se siente absolutamente realizada en todos los sentidos. Es un “raro espécimen”, como ella misma afirma. Conozcámosla.–¿Orígenes?
–Nací en Juliaca hace 67 años. Soy hija de Justo Velásquez y Luzmila Traverso, ambos comerciantes, ya que tenían una tienda en la que se vendía de todo, desde víveres hasta bicicletas. Soy la menor de cinco hermanos y soy sietemesina y estoy en este mundo por pura casualidad, ya que tres días antes de nacer llegó la primera incubadora al Altiplano.