Religión Por DRA. VERÓNIQUE LECAROS
El Papa del Fin del Mundo
En la sorpresiva elección del Pontífice Francisco, se verificó un viejo dicho vaticanista según el cual, quien entra en un conclave Papa, sale Cardenal. Ninguno de los sabios y entendidos pronosticadores tenía en sus bolos a Jorge Mario Bergoglio, ni siquiera los argentinos. Sin embargo, entre los favoritos, figuraban papabili, cardenales de diversas procedencias y colores. El gobierno canadiense estaba tan convencido de las posibilidades de Mons. Ouellet que había nombrado de emergencia un embajador ante la Santa Sede.
Si esta elección puede haber parecido inesperada, es lógica y entendible en el contexto actual de la Iglesia. Los cardenales se encontraban frente a la cuadratura del círculo: encontrar a un papa que conociera la curia, apreciado por sus miembros y que mantuviera distancia con los escándalos de los últimos años que han afectado profundamente a la Iglesia. Los problemas financieros y las intrigas entre miembros de la Curia han contribuido a dañar la imagen de la jerarquía eclesiástica. La crisis de la pedofilia en Europa, América del Norte, Australia y Chile ha producido el alejamiento de muchísimos católicos. Desde el Perú, es difícil darse cuenta de la importancia de este problema que ha afectado a varios prelados, muy pocos, por ser culpables y los demás por haber “encubierto” a los culpables. La política de la Iglesia consistía en evitar a toda costa los escándalos y a tratar de reformar a los pedófilos con una buena confesión y una dirección espiritual acertada, pero los remedios fueron peores que los males, ni se curaban los pedófilos y los escándalos a largo plazo no se podían evitar. En esta coyuntura, Jorge Mario Bergoglio tenía la ventaja de ser conocido y apreciado en el Vaticano sin pertenecer a la Curia. Ninguna sospecha lo puede alcanzar; viene de tan lejos que se puede esperar que traiga nuevas perspectivas sobre las crisis. Como lo dice en sus primeras palabras: “mis hermanos cardenales han ido a encontrar (al obispo de Roma, es decir al Papa) casi al fin del mundo”.