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Internacional El próximo 8 de abril, a casi 40 años de su muerte, exhumarán el cadáver del poeta chileno. Nuevas teorías señalan a Pinochet como el autor intelectual de su muerte.

NERUDA La Otra Muerte

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Pablo Neruda (1904-1973). El Premio Nobel de Literatura de 1971 fue diplomático, senador y candidato presidencial. Visitó el Perú tres veces (1943, 1966 y 1970).

Al tejido de la historia se le veía una hilacha. La empezó a jalar Manuel Araya Osorio, chofer del poeta. “No murió de cáncer”, le dijo a la revista mexicana Proceso en el 2011. “Fue asesinado con una inyección por la Junta Militar.” Araya repitió lo que había venido diciendo desde 1974, un año después de la muerte de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, más conocido en ese entonces y aún ahora como Pablo Neruda.

Hasta entonces, nadie le había hecho caso. Ni la familia del poeta, ni la Concertación, ni la Fundación Neruda. Pero entonces apareció el periodista Gonzalo Martínez Corbalá, embajador de México en Chile durante aquellos años, y tiró del hilo suelto con fuerza. El acta de defunción había señalado que el sábado 22 de setiembre de 1973, un día antes de morir, el poeta estaba ya en estado catatónico. “No es cierto, porque yo estuve con él”, declaró Martínez Corbalá al diario mexicano La Jornada. “Caminaba y conversaba sin problemas”. Según el embajador, aquel oscuro 22 de septiembre era el día inicialmente pactado para el exilio de Neruda a México. Fue una de varias contradicciones.


 


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