Entrevistas Alfredo González nunca abandona el humor en la vida.
Un Personaje Muy Suelto de Huesos
 |
De familia crema, González aboga por un proyecto a corto, mediano y largo plazo para el fútbol peruano. |
Jocoso, con sempiternos rasgos de humor a flor de piel no exentos de cierta ironía sarcástica, muy campechano y amante de la vida a la que exprime conscientemente para sacarle el jugo. Así se nos presenta Alfredo González (67) al cual acabo conociendo sentados frente a frente en el Restaurante Costa Verde dándome cuenta de que estoy ante un “enfant terrible” que ha vivido con una intensidad escalofriante. Porque, fíjense: sacó medalla de plata en ESAN (Administración de Empresas), trabajó en el Chase Manhattan Bank en Créditos, en el Sindicato Pesquero del Perú como director-gerente, exportó espárragos, fue director de la CONFIEP, de Electrolima y de Edelnor para acabar zambulléndose en el desquiciado mundo del fútbol peruano de lo cual se siente orgulloso por sus logros. Es un hombre totalmente exento de complejos, divertido y gracioso a un tiempo, lo que en España se define como “un cachondo mental”. Véanlo en su salsa.–¿Orígenes?
–Nací en Lima. Mi padre Alfredo González Byrne nació en Casa Grande (Trujillo) en la hacienda de los Gildemeister, la hacienda cañera más grande del Perú, que iba desde la selva hasta la costa y tenía su propio puerto: Malabrigo. Mi abuelo era el administrador general. Mi madre, hija de ferreñafano e inglesa, Helena Salazar Southwell se casó en segundas nupcias con mi padre.