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04/Abr/2013
 
 
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Historia Llamamientos obligatorios y reclutamientos heroicos desde el incanato hasta la república.

Las Levas Históricas

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Soldado de infantería peruana, con uniforme de estilo francés, año 1908.

El llamamiento de reclutas peruanos tiene su origen en tiempos prehispánicos. Según el general de brigada Herrmann Hamann Carrillo, presidente del Centro de Altos Estudios Histórico-Militares, los aucarunas conformaban el ejército de línea de los incas, en tanto que los mitimaes se encargaban de las tareas propias de la ocupación, es decir, de la formación cívica y de servicio de los pueblos conquistados. Ambos eran convocados compulsivamente al servicio del ayllu y del inca.

Según Hamann, el Tahuantinsuyo agrupaba a una población doméstica –en los términos en que Cieza de León entendía por ello educada–, con una identidad religiosa (el dios Sol), política (sujeción al inca), social (el ayllu y demás estamentos), económico-laboral (procesos productivos) e ideología cívico-patriótica sintetizada en tres máximas: no mentirás, no robarás ni serás ocioso. “La existencia de un ejército inca se explica, pues, a partir de la existencia de una nación sólida cuya soberanía había que defender”, agrega. Era un servicio obligatorio, pero que tampoco tenía cuestionamiento.

Durante el Virreinato el ejército realista reclutaba tropa indígena mediante la promesa de alimento y protección. Mientras que los rebeldes se organizaban libremente tal como lo atestiguan las insurrecciones de Juan Santos Atahualpa y Túpac Amaru II a mediados y fines del siglo XVIII.

Durante los primeros 45 años de la República –dice Hamann– el Perú encaró 57 conflictos armados frente a tropas extranjeras: 30 de ellos contra el ejército realista hasta 1826; 5 frente a la Gran Colombia; 15 versus la Confederación Perú-Boliviana; 5 contra Ecuador (entre 1841 y 1860) y 2 más contra España (combates de Abtao y del Callao, en 1866). En el verano de 1881, durante la Guerra del Pacífico, 22 mil hombres (entre civiles y militares) esperaron a las puertas de Lima a los 27 mil soldados chilenos que venían a invadirla. 16 mil soldados habían sido traídos del norte y centro del país. Más de 6 mil más se enlistaron voluntariamente para defender la ciudad. (OBN).


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