Libro Veinte años de País de Jauja (y 80 del autor que ya se acercan) llegan con justo homenaje a cargo de la Casa de la Literatura.
Edgardo Rivera Martínez: La Leyenda Continúa
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Edición original de 1993. El homenaje de la CASLIT incluye exposición desde el 24 de abril y coloquio del 8 al 10 de mayo. |
"En casa no somos tan santos”, había advertido su esposa al otro lado del teléfono al pactar la entrevista para Jueves Santo. Ya en su departamento cercano al mar de Miraflores, abrumados por esa neblina que el autor detesta, Edgardo Rivera Martínez, de confesión agnóstico, se alista a celebrar 20 años de la publicación de su novela emblemática,
País de Jauja, y 80 años de vida en septiembre próximo. Mientras termina de darle forma a su último proyecto, la novela
La casa de cristal, relee a Proust, García Márquez y Rulfo siempre que puede y recuerda : “Yo tenía año y medio cuando murió mi padre, y mi madre me dejó a los doce. Me crió mi tía Marina y mi hermano Miguel, quien fue muy generoso y también publicó algunas cosas sobre la región de Jauja. A mí me ha atraído siempre mucho mi tierra. El año pasado publiqué otro libro en mi vertiente académica,
Historia y leyenda de la tierra de Jauja, sobre el mito europeo de una tierra de felicidad... Sobre la pérdida de mi madre, fue algo muy doloroso y preferiría no evocarlo. No hablemos de cosas tristes”.
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Edición original de 1993. El homenaje de la CASLIT incluye exposición desde el 24 de abril y coloquio del 8 al 10 de mayo. |
Con una obra que se caracteriza por apelar siempre a la alegría, Rivera Martínez es el creador de esa inevitable novela peruana de descubrimiento habitada por el joven Claudio Alaya, donde la mitología andina dialoga con la occidental y la música supo convertirse en uno de sus protagonistas, tanto con huainos y mulizas como con fugas de Bach. En palabras de su autor: “Una novela de la felicidad, de la conjunción de culturas, de la promesa de la apertura hacia un porvenir”. Una novela gestada entre apagones a inicios de los noventa y que logró ser finalista del Concurso Internacional Rómulo Gallegos en 1995. Una novela cuyo título remite directamente al mito español del fabuloso País de Jauja, donde los jamones colgaban de los árboles y bastaba abrir la boca al cielo para recibir el vino: el paraíso que los conquistadores creyeron ver hecho realidad al llegar a la próspera tierra de los xauxas.