Entrevistas Carlos Canales, presidente de Canatur, aboga por la creación de un Ministerio de Turismo y Artesanía.
Solo el Turismo Salvará al Perú
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Ayacuchano perteneciente a una familia de terratenientes, la directriz de su vida ha sido que no hay imposibles. |
Carlos Canales Anchorena (51) actual presidente de CANATUR (Cámara Nacional de Turismo del Perú) tiene en su haber una larga data de estudios en España y prácticas turísticas en el Perú a través de cargos gerenciales y preocupación constante sobre el tema el cual, querámoslo o no, está todavía en agraz. Él lleva ya 20 años de actividad gremial, la cual empezó en Apotur (Asociación Peruana de Operadores de Turismo) como director, llegando a ser presidente de dicho organismo. También fue dos veces director ejecutivo antes de ser cuatro veces presidente de Canatur; lo que confirma su indudable conocimiento del tema. El turismo, considerado en el mundo como la “industria sin chimeneas”, es “importantísimo” para el futuro del Perú. Estoy reunido con él en el Restaurante Costa Verde y hablamos de estos temas que son de vital interés nacional. Compruébenlo ustedes.–¿Orígenes?
–Nací en Ayacucho, pertenezco a una familia tradicional y terrateniente importante en la región. Mi padre era un ingeniero agrónomo especialista en pastos, post-graduado en Suiza y tenía varias maestrías en su haber. Mi madre es educadora de la Universidad San Cristóbal de Huamanga y tuvo como profesor a Abimael Guzmán, lo cual no significa que ella absorbiera sus lecciones políticas ya que era de derecha y gente de dinero y jamás traicionó doctrinalmente a los suyos. Es una mujer alta, guapa y de carácter fuerte descendiente de vascos. Llegó a ocupar un importante cargo en el Ministerio de Educación. Mi padre fue a fines de los 60’s presidente de la Corporación de Desarrollo (hoy gobierno regional) primero de Apurímac y después de Ayacucho. Luego fue sub inspector general de Sinamos en la época de Velasco Alvarado. En el primer gobierno de Alan García fue Vicepresidente del Instituto de Comercio Exterior y antes de morir fue director de la Junta del Acuerdo de Cartagena. Cuando murió mi padre fueron más de mil personas al velatorio y al entierro, ya que fue un gran tecnócrata apreciado por todas las tiendas políticas.