Personajes La viuda y el asistente peruano del tenor en disputa por memorias sobre el divo. Aquí, responde Edwin Tinoco desde Italia.
Pavarotti: El Dulce de la Discordia
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Pavarotti y envidiable Happy Birthday para Tinoco, quien ha despertado la ira de la viuda del tenor. |
El conflicto es el siguiente: Edwin Tinoco, cajamarquino amante de los Stones, las rancheras y los huaynos, decidió escribir sus memorias de doce años de trabajo al lado del divo de divos: Luciano Pavarotti. A la viuda del tenor, Nicoletta Mantovani, no le ha hecho gracia el asunto, y ha amenazado con una demanda por diez millones de euros si se publica el temido libro, cuya lectura, así, ya se anuncia más sabrosa. ¿A qué le teme la viuda? Se lo preguntamos a Tinoco, quien responde desde Italia, y cuya historia ya es leyenda: conoció a Pavarotti cuando este se alojó en Lima en el Hotel Las Américas y Tinoco era allí encargado del departamento de alimentos y bebidas. Deslumbrado por el excelente servicio del cajamarquino, a la semana este ya era parte de la gira del tenor.
–¿Qué puede temer la señora Mantovani que se revele en el libro como para evitar su publicación?
–No entiendo el motivo, mi editor ha tratado de contactarla para informarle sobre el libro y enviarle un borrador, lo cual no era necesario, pero por respeto decidimos hacerlo. La respuesta fue una carta de advertencia con una posible causa de 10 millones de euros si el libro se publicaba. La señora Mantovani no tiene nada de qué preocuparse porque no hay nada de escándalo en el contenido, pero ella puso las manos adelante. ¿Algún motivo escondido tendrá?
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Nicoletta Mantovani ha detenido la salida del libro El maestro y yo apelando al contrato de confidencialidad de Tinoco. |
–Se ha dicho que la negativa sería porque usted revela la tensión que hubo con ella durante la enfermedad de Pavarotti. ¿O acaso puede presumir ella la revelación de una relación entre el maestro y usted que superara lo amical?–Yo no revelo nada de la vida privada del maestro con la Mantovani, no entro en detalles de las tensiones que hubo o no entre ellos. Ella se basa en que no puedo publicar el libro por el pacto de confidencialidad que firmé y que según mis abogados ya prescribió. Repito: ella puso el freno antes de todo haciendo caso omiso a las llamadas de mi editor y sin leer el borrador. Esto demuestra mi buena fe, si hubiera algo en contra suya o que cree escándalo, ¿cree que le habríamos propuesto la lectura por adelantado?
–Fueron doce años de trabajo con el tenor. ¿Cuál diría que era el principal reto a la hora de manejar su agenda?
–Era muy fácil y divertido trabajar a su lado, porque siempre tenía un maestro en todo el sentido de la palabra. Claro que era súper exigente y perfeccionista y las cosas tenían que ser hechas para ayer, no había el más tarde o mañana. La sencillez que caracterizaba al maestro hacía de él un hombre muy fácil de querer, no había distancias de jefe a empleado, la relación fue de una gran amistad. Por ejemplo, antes de ir al teatro el maestro me explicaba la trama de la ópera. Pero quiero resaltar que no es un libro sobre Luciano Pavarotti, es un relato de mis experiencias de vida de los 12 años y 9 meses al lado de él después de haber vivido 24 horas al día y 7 días a la semana juntos.
–¿Qué peculiaridad de Pavarotti es la que más le llamó la atención a lo largo de todos estos años?
–Él era muy perfeccionista en su trabajo y esto hizo que se mantuviera en la cumbre cabalgando los escenarios del mundo por más de 40 años en el mismo nivel. En el aspecto personal era un hombre muy protector y generoso, nunca pude ver la tristeza en su rostro. Desde el amanecer hasta la última hora del día siempre nos donaba con esa maravillosa sonrisa de niño con barba, pero travieso a la vez.
–¿Y cómo afrontó Pavarotti el cáncer que lo afectó al final?
–Con muchísima serenidad y tranquilidad. Lo único que le llenaba de tristeza era dejar a su hija Alicia muy pequeñita, una nena a quien adoraba con toda su alma. Luchó como un tigre hasta el final, pero era consciente de que era una guerra donde muy pocas veces se sale vencedor. (Maribel De Paz)
¿Réquiem por un libro?
A la izquierda, Mantovani y Tinoco unidos en el dolor por la pérdida del tenor en septiembre de 2007. Sobre estas líneas, el encuentro realizado recientemente en Italia, con abogados incluidos, en donde Edwin ‘Tino’ Tinoco mostró en una urna su libro con un cartel que decía “Bloqueado” (ver video en
http://video.gelocal.it/gazzettadimodena/locale/tino-il-mio-omaggio-a-pavarotti/10576/10636). Luego de ser el asistente personal de Pavarotti a lo largo de doce años, durante los cuales fue el encargado de organizar su recargada agenda, actualmente el peruano se encuentra desarrollando su propia carrera como mánager de jóvenes talentos del canto lírico.