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18/Abr/2013
 
 
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Música El 16 arrancó el ciclo 2013 de la Sociedad Filarmónica. Aquí, soluciones para difundir la música clásica, incluido regalo discográfico.

¡Música, Maestro!

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Lerner: “De los 8 millones de habitantes de Lima, no hay mil personas que vayan a escuchar este tipo de música”.

Fue en segundo de media, en el colegio San Juan Bautista de La Salle en Arequipa, en donde Salomón Lerner Febres tendría su encuentro definitivo con la música clásica. Su profesor de Historia Universal había puesto en práctica un modelo de aprendizaje, según Lerner, escaso y necesario: el de relacionar –concreta y abstractamente– a la historia con alguna música en particular. El currículo del curso dictaba la campaña napoleónica, pero lejos de monólogos acerca de sus conquistas a Europa o exposiciones que retrataran su destierro a la isla de Santa Elena, el profesor le cedió la voz a un fonógrafo que ubicó en el medio de la clase. Sonaba la Obertura 1812 de Tchaikovsky y ensimismados jóvenes de 14 años explotaban su capacidad de ver, a través de la música, cañonazos de los franceses e invasiones a Rusia en un simple salón de clases. Décadas después, la Sociedad Filarmónica que preside uno de aquellos alumnos, Salomón Lerner, ha iniciado su ciclo 2013, no sin antes repasar la temporada anterior y el desarrollo de la música clásica en el país, con el ritmo que corresponde.

–A sus 106 años, la Sociedad Filarmónica cumple una función ejemplar al entregar discos compilatorios de los ciclos filarmónicos, ¿cuándo comenzó esta iniciativa?
–Nos pareció lógico que al término de una temporada hubiera un registro de las actividades, y siendo el tema musical el que vertebra a la sociedad, decidimos empezar a grabar los mejores momentos de diferentes conciertos desde el 2009. Eso respondía a dos finalidades: tener un registro de los artistas consagrados que se presentaron y conformar un registro cultural del Perú, ya que no existen muchas instituciones públicas ni privadas que lo hagan. Son dos ediciones, la del ciclo regular y la del extraordinario. Ninguna de las dos se vende, se regala al comprar el abono.


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