Salud Aprobada la ley que impulsa una alimentación saludable para niños y jóvenes, entra en debate el papel de la publicidad en esta problemática nacional.
Contra la Gula Precoz
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Minedu, el Congreso y el Minsa han lanzado concurso nacional que fomenta loncheras y quioscos saludables. Convocatoria acaba el 16 de octubre. |
Cada año, 3 millones de personas mueren en el mundo por obesidad; un millón, por falta de alimento. Más de 5 millones (más que por el consumo de cigarro), por sedentarismo (diabetes, enfermedades del corazón, cáncer de colon), según un estudio publicado en la revista médica estadounidense
Circulation (“la Biblia de los cardiólogos” según el médico Elmer Huerta). El Perú, como otros países en vías de desarrollo, sufre el fenómeno conocido como la
transición epidemiológica: además de por ciertas enfermedades relacionadas con la pobreza como diarreas o infecciones respiratorias, la gente se está muriendo de enfermedades de países ricos: obesidad, diabetes, cáncer y enfermedades del corazón.
Luego de un amplio debate, el pasado 2 de mayo el Pleno del Congreso aprobó la Ley de la Alimentación Saludable para Niños y Adolescentes, que regula los mensajes publicitarios de comida chatarra, disminuye el acceso a dichos alimentos desde las escuelas y aumenta la actividad física con el fin de reducir enfermedades relacionadas con el sobrepeso, iniciativa que es tendencia mundial, como se afirma con la Ley de Nutrición Infantil que Michelle Obama impulsa y que prevé un desembolso de 4,500 millones de dólares durante una década. Según el congresista Jaime Delgado, impulsador de esta ley, en el Perú existe un 50% de obesidad y sobrepeso en adultos y 25% en niños y jóvenes. “Existen cuatro elementos detonantes para la “pandemia de salud pública” según la OMS: azúcar refinada o procesada, cuyo impacto se convierte en grasa, diabetes; la sal, que produce hipertensión arterial; grasas saturadas que bloquean las arterias; y grasas trans, artificiales”, expresa Delgado. “No se busca prohibir la publicidad, solo que no se manipule la vulnerabilidad de los niños a través de dibujos animados para promover hábitos de consumo de comida no saludable. Transparentar la información”, analiza Delgado.