Internacional Nicolás Maduro se burla de Unasur y arremete contra sus críticos internos y externos. Batalla campal en la Asamblea Nacional marcó punto de inflexión.
Venezuela:¿No se Arrepiente Ahora UNASUR?
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Batalla campal en la Asamblea Nacional marcó punto de inflexión. |
El pasado 3 de mayo, el canciller peruano Rafael Roncagliolo, en conferencia de prensa con su par chileno, expresó que entre los temas tratados se encontraba la situación en Venezuela. Manifestó que el Perú estaba considerando promover un comunicado de Unasur basándose en la Declaración emitida el 15 de abril en Lima reiterando el llamado al diálogo y a la tolerancia para preservar la paz social en Venezuela. La reacción de Nicolás Maduro ante esta declaración fue, por decir lo menos, desorbitada: “No aceptamos que nadie se meta en los asuntos internos de Venezuela; a Venezuela se la respeta y no nos importa lo que opine el canciller del Perú…” Expresó que su canciller enviaría una nota de protesta a Perú y llamó a consultas al embajador de Venezuela. Dijo también que hablaría con el presidente Humala para saber si el canciller expresaba la opinión del gobierno. Y remató: “Ha cometido el error de su vida, Roncagliolo.”
Tres días después, Maduro retrocedió afirmando que su embajador se había reunido con el presidente Humala y que había decidido superar el incidente. No trascendieron los términos del acuerdo.
ASUNTOS INTERNOS
Maduro acusa al canciller de haberse inmiscuido en asuntos internos de Venezuela. Debería releer el comunicado que él mismo suscribió llamando a la concordia, al diálogo y a la tolerancia.
Ocurre que la declaración del canciller Roncagliolo viene precedida por bochornosos hechos ocurridos en Venezuela ante el silencio ensordecedor de la comunidad mundial. En ese sentido, la declaración del canciller tiene un mérito indudable.
CARETAS indicó que la dinámica política venezolana terminaría involucrando a Unasur (“Unasur en el disparadero”, ed. 2281). Así como esta organización brindó a Maduro un importante endoso político al reconocerlo como presidente electo y aceptar los resultados del Consejo Nacional Electoral (CNE), asumió el reclamo de la oposición y solicitó una auditoría mientras ofrecía acompañar la investigación sobre los hechos de violencia que dejaron nueve muertos.
Resulta contradictorio que Maduro acepte los pronunciamientos que lo benefician y rechace lo que no le satisface. Unasur fue involucrada en el proceso y tiene que preservar su credibilidad. En realidad, de no haber sido por la solicitud de auditoría, su credibilidad sería nula. Algunos consideran una contradicción reconocer a un presidente y simultáneamente pedir un recuento de los votos. También afecta la credibilidad de Unasur haber enviado una minúscula misión de “acompañamiento” electoral que le ha impedido –por falta de medios o de ganas– hacerse un juicio sobre las numerosas irregularidades registradas por la oposición y que están en todas las redes sociales.
Venezuela le abrió las puertas a Unasur; no puede ahora escudarse en sus “asuntos internos”. Especialmente cuando son del calibre de lo que se ha visto en todos los canales de TV: que el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, ha privado del uso de la palabra a los diputados opositores mientras no reconozcan a Maduro como presidente. También los ha privado de su sueldo. Diputados sin voz ni sueldo y pretender que sea una democracia no es un “asunto interno” de Venezuela.
Al ser privados de su derecho a la palabra, los diputados opositores hicieron sonar bocinas, silbatos y matracas mientras desplegaban un cartel que decía “Golpe al Parlamento”. En ese momento se abalanzaron sobre ellos los diputados oficialistas y la emprendieron a golpes. El saldo fue nueve diputados opositores lesionados, algunos de gravedad, y cuatro oficialistas con lesiones menores.
La ministra de Asuntos Penitenciarios, Iris Varela, le anunció a Capriles, el líder de la oposición, que tiene una celda esperándolo “por fascista y asesino” la cual lo rehabilitará de su adicción a los estupefacientes (Ver CARETAS ed. 2280). Ya fue detenido el general Antonio Rivero, líder de una agrupación opositora, que fue arrestado sin orden judicial y permanece privado de su libertad. Desde su arresto, el 27 de abril, el general está en huelga de hambre. Mientras tanto, los empleados estatales y los trabajadores en general se quejan de que son sacados de sus trabajos por razones políticas.
Durante el fin de semana, Maduro acusó a EEUU de estar planeando una intervención militar contra Venezuela en respuesta a comentarios de Barak Obama a la cadena Univisión cuando dijo que su gobierno reconocería los gobiernos emanados de elecciones transparentes.
Maduro también acusó al expresidente de Colombia Álvaro Uribe de “ser un asesino” que busca matarlo, lo cual provocó que éste anunciara que recurrirá a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en busca de protección. Por fin, Maduro pidió a la Fiscalía que considerara acusar al alcalde de Caracas, Antonio Lezama, de traición a la patria por declaraciones formuladas en Miami y que preparan la invasión de EEUU a su país. Suena a libreto hecho en La Habana.
Ante todo, esto, ¿pretende Maduro que Unasur permanezca callada y mire para otro lado?
AUDITORÍA ENGAÑOSA
Las más altas funcionarias del CNE afirmaron que la auditoría de todas las mesas de votación no modificarían el resultado electoral (Ver CARETAS eds. 2280 y 2281). ¿Cuál es su utilidad, entonces? Tampoco adoptaron pasos concretos para avanzar. Ante ello, y a fin de cumplir con la ley electoral, la oposición impugnó las elecciones.
Grandes sectores de la oposición sostienen que el gobierno “se robó la elección” y han emprendido una campaña internacional para crear conciencia sobre sus reclamos.
El incidente provocado por Maduro a raíz de las declaraciones del canciller peruano crea una situación de difícil solución para Unasur. Es conocido que existen posiciones divergentes entre los presidentes. Los más beligerantes a favor del reconocimiento de Maduro sin condiciones son C. Kirchner (Argentina), R. Correa (Ecuador) y E. Morales (Bolivia). El equilibrio lo aportan Brasil y Perú, mientras Colombia y Chile tienen posiciones menos comprometidas.
El martes 7 de mayo, Maduro inicia una gira por Argentina, Brasil y Uruguay. Se especula que el objetivo es mantener la precaria unidad y el apoyo de Unasur. Las oposiciones de estos países critican firmemente la visita y delegaciones de diputados venezolanos de oposición que coincidirán en Buenos Aires con Maduro. Quizá para morigerar las reacciones de sus aliados, se anunció el lunes 6 que habían comenzado reuniones de las bancadas opositora y oficialista del Parlamento para regularizar su funcionamiento, sin dar una fecha para ello.
Si una declaración rayana en lo anodino ha provocado una reacción tan extrema del oficialismo venezolano, es dudoso que Unasur pueda ser un garante serio de la democracia en Venezuela. Se encuentra, por lo tanto, entre la espada y la pared. La dinámica de la política venezolana, sin embargo, avanza inexorablemente hacia algo que podría parecerse mucho al caos. Y Maduro, con sus actos desorbitados, está acelerando el proceso. (Escribe: Luis F. Jiménez)