Fútbol Por amor a la crema, Teodoro Fernández rechazó hasta un cheque en blanco. Porque todo lo que había en la ‘U’ lo había hecho suyo, y la ‘U’, 100 años después, sigue siendo Lolo.
El Divino
De niño, su padre le prohibió usar sus zapatos para darle a la pelota, porque el derecho siempre resultaba más gastado que el izquierdo y el par quedaba impresentable. Don Tomás Fernández Cisneros, administrador de la Hacienda Hualcará en San Vicente de Cañete, llegó a esconderle los zapatos a Teodoro y sus hermanos, que burlaron la prohibición y empezaron a jugar descalzos. No solo eso: el niño Lolo aprendió a ser ambidiestro.
Romper la pared de quincha de la iglesia local fue señal de que Cañete no iba a soportar tanta potencia. A los 16, siguió a sus hermanos a Lima y firmó por Universitario de Deportes por 120 soles.
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Ilustración: Orlando Aquije. |
La famosa red rota –ya podrida, probablemente– forma parte de las historias del ídolo de redecilla que, ciertas o fabuladas, construyen la leyenda del ‘Cañonero’.
Con el tiempo, Lolo ha resultado lo más cercano a la religión que tiene el fútbol peruano, y la idolatría que le profesan los hinchas cremas no tiene comparación entre los jugadores contemporáneos. “No ha aparecido otra figura que encarne todos los valores que un hincha quiere ver: goleador, talentoso, bondadoso, enamorado de la camiseta. Reclamo del hincha peruano es ese”, afirma el historiador Jaime Pulgar Vidal.
El próximo 20 de mayo se celebra a un jugador fiel a sí mismo, de cuando el juego consistía en enviar la pelota a las redes. Lolo cumple 100 años y está un poco lejos, pero permanece en el vestuario, en la tribuna y en el corazón de la mitad más uno.
LOLO 100
Del 15 de mayo al 15 de junio, 12 artistas presentarán distintas piezas en su honor en La Kasa Roja (Calle Colón 380, Miraflores).