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Economía En Lima se rediseña el mapa global de comercio en la decimoséptima ronda de negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico a partir de esta semana.

Nuevo Tablero Mundial

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Jefes de Estado en Cumbre APEC en Rusia, el 2012. Humala en el centro.

Lima será sede de la nueva ronda de negociaciones del TPP, del 15 y 24 de mayo. ¿El TPP? El Acuerdo de Asociación Transpacífico o Transpacific Partnership Agreement, que empezó como un acuerdo comercial entre Chile, Brunei, Nueva Zelanda y Singapur, en 2005, pero ha crecido como levadura, sumándose a las negociaciones, EE.UU., Canadá, México, Australia, Malasia, Vietnam y Perú, ¡Vamos Perú! El TPP negocia entre sus miembros un vasto tratado de libre comercio en el marco del Foro Económico de Cooperación Económica (APEC, por sus siglas en inglés), adelantando el cronograma Asia-Pacífico. El TPP se sobrepone a TLC vigentes, pero en la mesa hay diferentes criterios. La limeña es la decimoséptima ronda de negociaciones. El autor de la presente colaboración, Rodrigo Contreras, fue negociador jefe del Acuerdo TPP por Chile, y director de Asuntos Económicos Multilaterales y de Asuntos Económicos Bilaterales de la Cancillería chilena, entre 2007 y 2012. Actualmente es consultor independiente en temas de comercio internacional.

El Acuerdo de Asociación Transpacífico (Transpacific Partnership Agreement-TPP) es uno de los acuerdos más importantes que se está negociando en el mundo actual. El tratamiento más profundo y extenso que pretende darle a los temas en negociación, así como la cantidad e importancia de países que participan, hacen que transcienda su ámbito geográfico y marquen la pauta para futuras negociaciones comerciales.

La política comercial de varios países de América Latina coincide con los objetivos del TPP en términos generales, pero esto no quiere decir que debemos integrarnos a este nuevo acuerdo de cualquier manera. La realidad y los objetivos de los países latinoamericanos es distinta a la de los países anglosajones y de los países asiáticos participantes.

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Temas de interés específico para la región –protección de la biodiversidad biológica y cultural, flexibilidad para diseñar y ejecutar políticas públicas de desarrollo, acceso a medicamentos y material educativo sin restricciones excesivas, y temas de propiedad intelectual– deben negociarse con cuidado y firmeza para resguardar el interés nacional y regional.

Los votos de cada país valen lo mismo en las negociaciones del TPP. Los países latinoamericanos tienen una cuarta parte del total y pueden influir en el resultado final.

Nuestros países necesitan la flexibilidad que ha sabido reconocer el sistema multilateral de negociaciones comerciales en temas tales como propiedad intelectual, protección del medio ambiente, regulacióndel movimiento de capitales, y el adecuado balance entre los derechos de los inversionistas privados y los del Estado.

Esto exige una posición negociadora firme ante las pretensiones y presiones de los países mas ricos en el TPP y sus empresas.

Los países de la región tienen un largo trecho que avanzar en acceso al conocimiento, educación de calidad, cobertura de los sistemas de salud, y fortalecimiento de sus economías (especialmente de sus sistemas financieros y de tipo de cambio).

Debemos evitar límites al acceso al conocimiento disponible en Internet y no exacerbar la protección de la propiedad intelectual en el descargo de contenidos en línea.

Tampoco debemos aceptar la ampliación excesiva de los plazos de protección a los derechos de autor para libros, películas o música, que limitarían su disponibilidad en bibliotecas y escuelas, y que los harían más costosos para personas de menores ingresos.

La extensión de la protección de las patentes de medicamentos más allá de los plazos actuales, o la restricción de la impugnación a solicitudes de patentes frívolas, retrasaría la disponibilidad de medicamentos genéricos y aumentaría el costo de las medicinas. Los presupuestos de salud pública y el acceso a los servicios de salud de las personas más vulnerables se verían afectados en nuestros países.

Si bien podemos estar satisfechos por la estabilidad de nuestras economías en la región, todos los países –incluyendo los de altos ingresos–, están expuestos a los efectos de una eventual crisis económica. El Fondo Monetario Internacional ha reiterado que uno de los principales desafíos para América Latina es recomponer los márgenes para aplicar salvaguardias financieras. En estas circunstancias no tiene sentido liberalizar aún más los flujos de capital, privándonos de legítimas herramientas para resguardar la estabilidad en este campo.

El TPP nos ofrece la oportunidad de lograr un acuerdo balanceado, que refleje intereses y necesidades de los países latinoamericanos participante. Nuestros países tienen objetivos similares, y en algunas áreas compartimos intereses con países asiáticos, lo que permitiría un mayor margen de negociación con los países más grandes en el TPP.

El TPP es una gran idea en proceso de desarrollo. Debemos transformarlo en oportunidad real para nuestras economías. Es preciso rechazar la imposición de un modelo concebido en función de realidades de países de altos ingresos, que son muy distintas de los demás países participantes.

En caso contrario, este acuerdo se convertirá en una amenaza para nuestros países: restringirá nuestras opciones de desarrollo en salud y educación, en diversidad biológica y cultural, y en el diseño de políticas públicas y la transformación de nuestras economías. Generará, además, presiones de los cada vez más activos movimientos sociales, que no están dispuestos a dar tregua a gobiernos que acepten un resultado de las negociaciones del TPP que limite las posibilidades de aumentar la prosperidad y el bienestar de nuestros países. (Escribe: Rodrigo Contreras A. *)

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* Consultor en comercio internacional.
Exjefe negociador de Chile en el TPP.

 


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