Nacional Luego de obtener una Maestría en Ciencias Políticas en la Universidad de Carleton en Ottawa, Canadá, la hija menor del expresidente Alejandro Toledo vuelve a casa. ¿A cuál?
El Regreso de ZARAÍ
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En el frontis de la Universidad de Carleton. Su ponencia de maestría fue sobre los conflictos socio-ambientales de Canadá y Perú. |
Martes 14. Son las 12 del día en Ottawa, Canadá, y Zaraí Toledo Orozco está que vuela. Alista maletas rumbo al Perú.
“Tengo dos o tres horas para desocupar la casa (que compartía con tres estudiantes canadienses). Estoy regresando. Si vieras, todo acá es un desorden”, dice.
Socióloga de la Universidad Católica, Zaraí, a sus 25 años, acaba de culminar una Maestría en Ciencias Políticas en la Universidad de Carleton en Ottawa.
Canadá, señala, era un país ideal para apuntalar su derrotero académico, con mineras que invierten en todo el mundo –incluido el Perú– y una sociedad multicultural de importante presencia indígena.
Acaba de presentar su investigación de maestría en un congreso internacional en la universidad, que tuvo a 90 conferencistas de varios países.
El tema fue “Grupos Indígenas. Estrategias para sus Relaciones con el Estado: un estudio comparativo de los conflictos socio-ambientales en Canadá y Perú”.
Ya para su tesis de grado en la Católica había analizado como caso concreto el conflicto en torno al comercio ambulatorio en el mercado modelo de Piura.
Su madre Lucrecia Orozco dice que no se sorprendió por esa elección temática. Zaraí siempre fue una luchadora.
Batalló incansablemente durante 14 años para ser reconocida. Y el 17 de octubre del 2002 el expresidente Alejandro Toledo admitió lo ineludible.
Un año después, Toledo cumplió la promesa de darle un departamento. El inmueble, ubicado en el condominio “Grace Villas” de San Borja, costó US$ 60,000.
El exmandatario pagó US$ 20,000 al cash y los US$ 40,000 restantes a través de un préstamo de la propia inmobiliaria, pagaderos en 40 meses, a razón de US$ 1,000 al mes (CARETAS 1794).
RELACIÓN PATERNAL
Con su padre habla esporádicamente, aunque la relación se enfrió cuando se negó a incrementar la pensión.
En 2005, el Primer Juzgado de Familia de Piura fijó el monto en 17% de lo que percibía, aproximadamente S/. 2,500.
Tres años después, el Quinto Juzgado de Paz de Surco propuso conciliar en S/. 4,000. Toledo aceptó, pero la joven rechazó esa cifra. Finalmente acordaron un monto que Zaraí prefiere mantener en privado.
La Maestría en Carleton está en el orden de los US$ 30,000 y su madre solventa un porcentaje importante.
Pero Zaraí, por ahora, no quiere hablar de su padre ni de las investigaciones que lo comprometen por los millonarios movimientos inmobiliarios de su suegra Eva Fernenburg (ver más).
“Me he dedicado a estudiar y solo a estudiar”, dice vía Skype esta activa usuaria de Twitter con 2 mil seguidores en su cuenta @manchavoraz.
“No he tenido tiempo para nada y ahora solo aguardo volver a casa”.
–¿Cuáles son tus planes inmediatos?
–Estaré unos meses en Perú y luego seguiré un doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad British Columbia de Vancouver.
–¿Te interesa la política?
–Me interesa todo lo que es análisis político, claro que sí.
–¿Postular a algún cargo público?
–La investigación es lo único que por ahora llama mi atención.
–¿Por qué una maestría en Ciencias Políticas?
–Hice el bachillerato en Sociología, entonces a mí me interesa todo lo que es ciencias sociales en general. Ya era tiempo de que estudiara ciencias políticas para tener una perspectiva distinta y comparar, ¿no?
CONFLICTOS SOCIALES
–¿Cuál es la problemática que abordas en tu investigación de maestría?–Fue sobre estrategias en conflictos socio-ambientales. Ver cómo grupos que no están interconectados usan similares herramientas o estrategias de defensa, básicamente indígena, para sus territorios. Comparé un caso canadiense y uno peruano, en Puno.
–¿Consideras que los conflictos sociales en el Perú están originados mayormente en la defensa del medio ambiente?
–Hay otros factores de por medio como desarrollo económico, inclusión social y otros problemas históricos que trascienden al boom de la minería. En lo que me centré en la maestría fue en las actividades de las comunidades para hacerse oír y negociar con el Estado.
–En uno de tus tweets comparas el boom de la minería con la fiebre del caucho.
–La mayoría de perspectivas de análisis son muy coyunturales. A mí me interesan mucho más las comparativas, porque puedes ver a largo plazo cuáles deberían ser las prioridades para cada Estado y gobierno determinado. O sea, en el caso del Perú ya hemos tenido una serie de booms como el caucho, el guano, el salitre, etcétera. Y cuando se fueron nos dejaron peores divisiones. Mientras más se prolongue la idea del Estado de negarle voz a poblaciones excluidas, mucho más vamos a tener que lidiar con muertes, represión y abusos. Eso ha sido en realidad un patrón continuo en toda nuestra historia y no hay nada nuevo que decir. Solamente buscar en este punto soluciones.
–Bueno, pero la consulta previa es un mecanismo, ¿no?
–Es la forma más concreta de decir si es que verdaderamente somos tan diversos y tan multiculturales –como nos sentimos tan orgullosos de decirlo– y traducirlo en inclusión social. No hay forma más concreta de demostrar que eso nos interesa que dándole voz a los que no la tienen.
–¿Cómo evalúas al gobierno de Ollanta Humala con respecto al tratamiento de los conflictos sociales?
–No tengo nada que decir sobre los gobiernos. Lo único que por el momento yo estoy investigando son contextos o estrategias que puedan ser favorables o más difíciles para la defensa de grupos excluidos.
–Presumo que en Canadá también te dabas tiempo para ti, ¿no?
–La vida del estudiante es bastante, bastante triste… Pero sí, me gusta bailar.
–¿Algún novio a la vista?
–Pffff… Oye, ya me tengo que ir a hacer mis maletas… (ríe).
Zaraí Toledo Orozco, la niña que capturó hace más de 10 años la atención del país, se ha convertido en una guapa y resuelta socióloga que retorna esta semana a casa.
No a Las Casuarinas, claro, sino a San Borja, junto a su madre.
Y más allá, a la Piura de la abuela y su infancia que todavía vive nítida en sueños y recuerdos. (Entrevista: Américo Zambrano)