Humala le había informado hace algunas semanas al premier Juan Jiménez que en julio verían quién se queda y quién se va.La salida del canciller se suma a los últimos remezones y es lógico preguntarse si se adelanta la carrera de relevos.
El episodio de Repsol despertó tales reacciones que el elusivo concepto de recuperación de confianza caló hondo en Palacio.
Tanto que, en una entrevista ofrecida al diario La Prensa de México y publicada el 13 de mayo, Humala comenzó por explicar el éxito económico del Perú diciendo que “uno de los temas importantes es la generación de confianza. Un concepto que es un poco como el aire: mientras lo tienes no sientes que te falta, pero basta que te falte un poquito y ya te desesperas”.
¿Habla Humala de sí mismo?
Las últimas encuestas auscultan la confianza en todos los niveles sociales y la buena racha macroeconómica es confrontada por un montón de titulares que señalan inquietudes en lo micro.
En enero nomás Apoyo Consultoría publicó su estudio de confianza del consumidor en Lima que mantenía “niveles históricamente altos” en 58%.
Ahora está en 54% y el descenso ha sido advertido por los diarios como Gestión, que puntualiza que el bajón ha sido más fuerte en los sectores A y E.
No se sabe si el sector E, el más cercano a los programas sociales promocionados por el gobierno, viera con especial interés el embrollo de Repsol.
Sí lo hizo el ministro de Economía Luis Miguel Castilla, que días antes de la resolución del tema comunicó a su equipo que, si el Estado decidía entrar al negocio, ellos se iban.
Mucho se ha especulado sobre la permanencia de otros ministros luego del pechazo con los gremios (CARETAS 2282), pero es Castilla quien se ha convertido en el estandarte de la confianza para el empresariado.
El hombre del MEF volvió al pleno del Congreso el miércoles 16 para informar sobre el estado situacional de la deuda pública y la política de endeudamiento.
Se trata de una visita de rutina establecida legalmente. Como buena parte de la Economía, los números cuadran.
Así, resulta llamativo que la “desesperación” a la que alude el presidente esté acompañada del dinamismo del crédito al sector privado, ya que hay pocas señales más sintomáticas de confianza.
Según el Banco Central de Reserva, a marzo del año pasado, el crédito a empresas era de S/.96,624 millones. A marzo de este año se ha incrementado a S/.108,985 millones.
Es cierto que este movimiento interno tiene la contraparte de una balanza comercial que ha perdido impulso, sobre todo en las exportaciones mineras por la caída en los precios internacionales y una parte de las agropecuarias.
Las exportaciones decrecieron de US$ 4,168 millones en el 2012 a US$ 3,492 millones el año pasado.
Cuando en el diario mexicano inquieren a Humala sobre la materia responde que “tenemos básicamente una fortaleza en que somos exportadores de commodities y de materias primas, pero el problema que tiene Perú, al igual que Latinoamérica, es que primero no es la región más pobre, pero es la región más desigual y que el gran desafío que tenemos hoy día los latinoamericanos –e incluyo al pueblo peruano– es cómo rompemos la matriz primaria exportadora y logramos diversificar nuestra economía, nuestra producción, a través de un proceso de fortalecimiento de las industrias, las pequeñas microempresas, y a generar valor agregado en los productos que nosotros exportamos a diferentes mercados del mundo. Y para esto hay que apostarle a lo que es la capacitación y la educación de nuestra población”.
Respuesta sensata, aunque no se sabe cómo puede caer aquello de la desigualdad en un nivel de confianza del empresariado que, según el área de estudios económicos del BCR cayó del 65% al 60% de marzo a abril.
El subibaja continúa con el anuncio de la CEPAL, que colocó al Perú como el país con mayor crecimiento en la región de
Inversión Extranjera Directa en el 2012: de US$ 8233 el año anterior a US$ 12,240 millones.
Incluso la supuesta desaceleración de la minería es puesta en entredicho cuando se revela que la inversión en el sector aumentó 23% en el primer trimestre del año en un total de US$ 1928 millones.
La locomotora es Las Bambas, que comenzó operaciones en Apurímac, pero las inversiones de Chinalco y Cerro Verde no son moco de pavo.
Se trata de un foco de tensión en el gabinete, evidente con el anuncio del ministro de Energía y Minas, Jorge Merino, de que 14 proyectos mineros de la sierra no pasarían por consulta previa porque, no hay comunidades indígenas en esa región.
Esta impresión fue confirmada en la entrevista que ofreció Humala a los canales 2 y 7, y precipitó la renuncia del viceministro de Interculturalidad, Iván Lanegra, cuyo despacho se encargó de la base de datos de comunidades indígenas con derecho a consulta previa, por cierto no publicada hasta hoy.
A su vez, Merino ha quedado tambaleante después del fiasco de La Pampilla.
La ruta parece trazarla el ministro del Ambiente, Manuel Pulgar Vidal.
“No intenten que el Estado revierta en un solo día más de 70 años de exclusión antropológica”, dijo el lunes 13. “Tengamos un procedimiento que determine si debe realizarse la consulta previa según el caso. No tenemos que tener una base de datos porque seguirán existiendo dudas. O aquel que no esté en la base de datos y crea que debe estar, que inicie el procedimiento”.
La confianza, en ese sentido, no es patrimonio empresarial.