Restaurantes Un paraíso culinario en Nueva York.
Eataly
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Es un mercado, es una tienda, es un restaurante. Se llama Eataly y queda en Nueva York. |
Desde que descubrí a Mario Batali a través del libro “Calor” del periodista Bill Buford, quedé subyugada por su personalidad desmesurada, su inagotable imaginación y su rebosante
joie de vivre.Batali es cocinero, escritor, personaje mediático, empresario, filántropo, militante del
slowfood, actividades que asume con energía y notoria excentricidad. Baste señalar su obsesión por el color naranja que no solo se restringe a los zuecos (que finalmente impuso como moda cocineril) sino a su entorno inmediato (él mismo tiene el pelo y la barba color zanahoria).
Además de la cadena de restaurantes que dirige en sociedad con Joey Lidia Bastianich, ahora tiene el mercado-tienda-restaurante-templo gastronómico Eataly construido en pleno corazón de Manhattan sobre un área de 4,600 metros cuadrados.
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Más de cuatro mil metros cuadrados de pastas y todo lo italiano. |
El sitio es de locos porque se encuentran tantas cosas que la experiencia de comprar y comer se transforma en una aventura indescifrable. En Eataly conviven una librería gastronómica (ay, nosotros ni la tenemos en veremos) con recodos para carnicería, pescadería, verdulería, cafetería, heladería, pastelería, pizzería, fiambrería, panadería, enoteca, quesería (el sueño de cualquier ratón) y muchos más. El wine bar tiene mesas pequeñas y taburetes altos para degustar copas de vino con tapas o fiambres y en la azotea está la birrería o patio de las cervezas donde se elabora cerveza sin filtrar, sin pasteurizar y con gas natural. Todos los letreros están en italiano: IlPesce, Le Verdure, La Pasta y el 75% de productos secos que se expenden provienen de Italia.
En cada estación, amén de exhibición y venta de productos, hay un restaurante donde se comen los productos de ese espacio. Ciertamente, al frente de cada restaurante hay un chef con pergaminos fogueado en alguno de los 16 restaurantes que Batali maneja alrededor del mundo. En este conglomerado gourmet no fue extraño encontrar espárragos del Perú y sal de Maras, amén de otros productos de procedencias exóticas, aunque la gran mayoría de verduras provienen de granjas orgánicas ubicadas en las afueras de Nueva York.
Está abierto todos los días entre las 11 de la mañana y las 10 de la noche. No se admiten reservas, lo recomendable es ir temprano o inscribirse en lista de espera y dedicarse a pasear por el mercado. Tenga la seguridad que no se aburrirá ni un segundo. (María Elena Cornejo)