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23/May/2013
 
 
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Pérdidas Mario Brescia Cafferata (1929 – 2013)

Leyendo a Mario

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Cusco, 2009. Mario Brescia inaugura un colegio con tecnología de última generación. Fue principal propulsor de la lectura a través de la Fundación Leer es Estar Adelante del BBVA.

La muerte es uno de nuestros objetos de terror por el lado indígena y la herencia cristiana. Es también uno de esos raros momentos de meditación. El instante en que lamentamos ante el amigo o el personaje que perdemos, no haberlo tomado un poco más en cuenta. Es cierto que nunca esperamos que venga, ni para nosotros ni para uno mismo. En los juegos entre los hombres y el azar, la muerte es la artera, disimulada y taimada, siempre nos derrota. Y las palabras de amistad que no solemos pronunciar a tiempo, ante el ausente, queman los labios. Esta nota es un óbito.

Ocurre, sin embargo, que los que conciben cada semana esta revista, CARETAS, me acaban de escribir, un tanto extrañados: “en el contorno de Mario Brescia nos cuentan que se frecuentaban mucho” y añaden, “no sabíamos eso”. Sí, pues. Es cierto, pero de esa amistad hablé con muy pocos, acaso porque era un grande de este mundo, y de las finanzas, y acaso porque algo en su manera de vernos me inclinaba a la discreción. Era amistad, creo, motivada por una mutua y saludable curiosidad. Don Mario me recibía con frecuencia y no en el local del Continental, República de Panamá, sino en otro solar, en San Isidro. También oficina, ¡pero qué oficina!


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