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Nacional La SNI y PRODUCE ajustan Plan Nacional de Industrias para fomentar la alicaída industria manufacturera, incluida una nueva política tributaria.

La Industria Cuesta Abajo

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Luis Salazar, presidente de la SNI.

La Sociedad Nacional de Industrias (SNI) confía en que el próximo mes el gobierno anuncie el Plan Nacional de Desarrollo Industrial que elabora desde hace más de un año con el Ministerio de la Producción.

“El Plan tiene tres patas: la tributaria, la laboral y la de investigación y desarrollo”, sintetizó Luis Salazar, presidente de la SNI.

La coyuntura económica es oportuna. La caída en el precio internacional de los minerales marca un punto de inflexión en la bonanza económica nacional. En marzo, la economía peruana creció 3%, la tasa más baja en los últimos tres años y medio.

“La caída de los precios de los commodities parece haber tenido un efecto algo mayor que el que pensábamos en un principio”, explicó Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva (BCR), el lunes 20.

El BCR proyectó a inicios del año un PBI de 6,3% para el 2013; esta semana, en cambio, Velarde adelantó que acaso sea de 5,9% a la luz de los resultados del primer trimestre.

Aún así, se trata de una de las tasas de crecimiento más altas de América Latina, según el Fondo Monetario Internacional.

Sin embargo, la economía peruana arrastra un problema estructural, eclipsado por el boom de los minerales, de la construcción, el comercio y los servicios financieros: la industria nacional.

La procductividad de la industria manufacturera nacional viene cayendo sostenidamente desde el 2010. El 2012 apenas creció 1,3%, cuando el PBI nacional creció 6,2%, Los primeros tres meses del año acentuaron la crisis.

En el 2012, el PBI creció 6,2%, pero la industria peruana apenas 1,3%. Y algunos rubros intensivos en mano de obra cayeron, como el textil que lo hizo en -9%, o incluso colapsaron, como el de prendas de vestir, Gamarra incluida, a -13,2%. El primer trimestre del presente año acentuó la crisis.

La implosión del mercado venezolano explica parcialmente los malos resultados en el sector textil y de confecciones peruano, pero el asunto es más complicado.

“Existe un riesgo de enfriamiento de la economía porque estamos en un mundo que se está enfriando”, dijo el ministro de Economía, Luis Miguel Castilla, el viernes 17.

Sin embargo, Castilla recalcó que el BCR y los analistas de entidades financieras han proyectado que el PBI será del orden del 6% en el 2003.

“Nuestro estimado es de un 5%”, discrepó Salazar, haciendo eco a PPK.

MOTORES INTERNOS

La marcha de la manufactura se vuelve más relevante ahora que el precio de los minerales empieza a caer.

“El eje de las políticas se está desplazando de los motores de crecimiento externo a los internos, y de la preocupación por la estabilidad macro y financiera a las reformas que estimulen el crecimiento. A medida que la situación internacional se debilita, la capacidad de los países latinoamericanos de crecer por encima de 3,5% depende de sí mismos”, sostuvo Augusto de la Torre, economista jefe para América Latina del Banco Mundial, en abril pasado.

El Plan Nacional de Industrias apunta al fomento de nuestra alicaída industria.

El sector manufacturero es la fuente de 1,6 millones de empleos (el 11% de la PEA) y representa el 25% del crédito bancario y el 16% del PBI.

POLÍTICA DE FOMENTO

En el resto del continente ya hay países que se están preparando para la nueva coyuntura económica.

A mediados de abril, Colombia lanzó el Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo, presupuestado en US$ 2,300 millones, un paquete de medidas que reducen la carga tributaria y los costos laborales, y alientan el desarrollo e investigación y la infraestructura de su industria manufacturera.

La propuesta de la SNI pretende alinear la política industrial del país con el resto de la región. En Colombia, el impuesto a la renta es de un 25%; en Chile, se reducirá de 18,5% a 17% a partir del 1 de enero del 2014. En el Perú, ese mismo impuesto para la industria es de un 30%.

“La SNI propone reducir el impuesto a la renta a por lo menos 20%, gradualmente, en cuatro años”, dijo Salazar.

Se hilvana fino para lograr que el Ministerio de Economía y Finanzas aguante el salto.

“El fisco recaudaría US$ 2,000 millones menos en cuatro años, si el impuesto a la renta cae 10 puntos”, calculó Johann Spitzer, gerente de Comercio Exterior de la SNI, “solo asumiendo que el sector industrial no crezca”.

El sector manufacturero nacional es ajochado por el incremento de los salarios, de los terrenos, de los costos logísticos y por la apreciación del nuevo sol –24% en los últimos cuatro años– respecto del dólar.

A diferencia de la Ley General de Minería de 1992, que otorgó una serie de ventajas tributarias y mecanismos de depreciación acelerada de sus activos a la minería, o de la Ley de Promoción Agraria del 2001, que estableció un impuesto del 15% al sector agrario, el sector industrial carece de una política clara de fomento, según la SNI.

“No es una crítica”, dijo Spitzer. “Sin ellas, el sector minero y el agroindustrial no se hubieran consolidado. El Perú tiene que aprender de sí mismo”, sostuvo.

El sector industrial trabaja con recursos renovables y de su desarrollo depende la capacidad de valor agregado de nuestra producción.

Las políticas laborales, de desarrollo e investigación y de infraestructura ya han sido consensuadas en el ámbito del despacho de la ministra de Producción, Gladys Triveño.

La discusión se enfoca en estas semanas en el cambio de régimen tributario para la industria.

“Una propuesta consistente de desarrollo debe abordar la política tributaria”, sostuvo Spitzer. “Si no, sería una señal muy débil”. (Marco Zileri)


 


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