Deportes Treinta años después, Nico Rosberg emula a su padre en Mónaco, en medio de una polémica por las pruebas ilegales de su equipo y Pirelli.
Quemando Llanta
El mediodía del domingo, las celebridades paseaban sus resacas por el paddock del GP de Mónaco: Daft Punk escoltaba a los pilotos de Lotus, Cameron Díaz saludaba desde la recta de boxes, Michael Douglas visitaba al equipo Ferrari, y Ron Howard se fotografiaba junto al jefe supremo del circo, Bernie Ecclestone. De todos ellos, solo Bernie sabía del escándalo que acababa de estallar.
Las llantas Pirelli han sido blanco de críticas desde su llegada a la Fórmula 1 (2011), de manera especial en este año, por su alta degradación, y, sobre todo, en la última semana, cuando la FIA rechazó la sugerencia de volver a los neumáticos del 2012. Red Bull –partidario del cambio– se enfrentó a Ferrari respecto a la necesidad de mejor caucho y Alonso los llamó “malos perdedores” por quejarse demasiado en lugar de hacer los ajustes a su RB9. Ambos equipos se unieron en protesta cuando se enteraron que Mercedes, tercero en discordia, estaba trabajando con Pirelli.
Hasta Montecarlo, Mercedes tenía uno de los mejores monoplazas de la temporada, pero el más nocivo para las llantas en carrera. Horas antes de la victoria de Rosberg, Ferrari y Red Bull denunciaron ante la FIA que Mercedes y Pirelli realizaron pruebas de neumáticos en Barcelona después del último GP de España, pese a que las pruebas dentro de la temporada están prohibidas. Y, aunque Mónaco es liviano con las llantas y Pirelli llevó a Barcelona los neumáticos de Montreal, la primera victoria de las ‘flechas plateadas’ en el 2013 enojó todavía más a sus rivales.
DE LOCAL
A diferencia de Ayrton Senna, que roció champán a Rainiero y Carolina después de su primera victoria en el principado, Rosberg controló su alegría y guardó las formas en el podio. Rosberg, criado en Montecarlo, repetía la victoria de su padre Keke (campeón de 1982) 30 años después: “Ganar con un Mercedes con las calles por las que he ido al colegio es muy especial”, afirmó.
Su alegría es la única en un Gran Premio que solía ser emocionante, por lo estrecho del circuito. Esta vez fue una procesión de inicio a fin detrás del alemán.
Las próximas dos semanas jugarán los jefes de equipo y los abogados, en una categoría dividida por quienes pierden más y quienes no pierden tanto con los Pirelli. La última vez que un neumático dividió a la F1 –Indy 2005– se corrió una carrera con solo seis monoplazas. El tema sigue abierto y la denuncia pendiente. (Escribe: Liliana Michelena)