Restaurantes Jaime Pesaque llevó gastronomía peruana a uno de los Emiratos Arabes Unidos.
Mayta en Dubai
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En la torre del Grosvenor House, el Toro Toro ofrece 200 asientos en el comedor. |
Visto desde lo alto de la Burj Khalifa (la torre más alta del mundo), Dubai es un gran desierto atravesado por autopistas y salpicado de lagos artificiales; desde tierra es un enjambre de edificios altísimos circundados por canales de agua y jardines que compiten en diseño, derroche y modernidad. Es una mezcla de Las Vegas con Manhattan pero con excentricidades inmobiliarias producto del oro negro del petróleo que todo lo puede y todo lo hace. Dubai es una ciudad capaz de tener una pista de patinaje sobre hielo cuando la temperatura exterior bordea los 50 ºC, o construir una enorme isla artificial (en realidad serán tres, cada una más grande que la anterior) en forma de palmera donde caben hoteles, residencias, centros comerciales, restaurantes, clubes deportivos y un monorriel.
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Pesaque en las puertas del Toro Toro. |
Este país que no llega a los 50 años será anfitrión del Mundial de Fútbol en el 2020, aunque carezca de equipo competitivo propio. Para ello un ejército de obreros, grúas y mezcladoras pone a punto la ciudad que crece a ritmo frenético bajo los retratos del Khalifa bin Zayed Al Nahayan (actual presidente de los Emiratos Árabes Unidos y jeque de Abu Dhabi) y Mahammed bin Rashid Al Maktoum, jeque de Dubai. Estos emiratos musulmanes donde no se come carne ni se bebe alcohol y se descansa los sábados, tienen una población de millón y medio de habitantes (pero menos del 15% son emiratíes de nacimieno) y veinte millones de turistas al año. No sé si esto explique las cantidades siderales de alcohol que se consumen en los restaurantes, generalmente atestados de jóvenes ruidosos, adinerados y elegantísimos.