Entrevistas Desgranando la vida de Ramón Mifflin.
La Amistad no Tiene Fronteras
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Amigo de Pelé y Maradona, Ramón Mifflin es actualmente comentarista en Gol TV. |
Ramón Mifflin (67) ha hecho historia, y de la grande, en el mejor fútbol peruano de todos los tiempos y ha brillado en la selección peruana y en el Sporting Cristal de sus amores con luz propia. Ha sido en el extranjero donde ha destacado con más intensidad no solo en clubes de Argentina o Colombia sino en Brasil, en el Santos de Pelé de su mejor época y en el Cosmos neoyorquino a donde lo llevó a jugar el propio “o rei” Pelé. Ramón es profundamente amiguero, simpático, “entrador” y por eso no me extraña que se haya, socialmente hablando, codeado con figuras de renombre mundial. Y no solo figuras de la élite del balón como Pelé, Maradona o Di Stéfano sino también de la política, del cine y también de los toros, ya que es aficionado a la tauromaquia. Ahora, reunidos en el restaurante Costa Verde y después de un opíparo almuerzo, desgrana muchas facetas de su vida. Me cuenta el viaje que hizo a Japón con Maradona con un contrato publicitario de la Xerox o la vez que este se hospedó en su casa de California. También sus reuniones con Di Stéfano en el restaurante “Gloria bendita” de Madrid que estaba enfrente del Bernabéu. Y muchas cosas más. Vean.–¿De dónde viene el apellido Mifflin?
–Mi padre, Héctor Mifflin, es de ascendencia irlandesa y mi madre, Graciela Páez, peruana de ascendencia española. Nací en Barranco, en la Plazuela Raimondi. Mi primer recuerdo de niño es el funicular de “La bajada de los Baños”. Empecé a los 6 años a jugar al fútbol abajo del Puente de los Suspiros.
–¿Estudios?
–Estudié primaria en el Colegio San Julián de Barranco, cuyo propietario y director era el amauta y conocido historiador Gustavo Pons Muzzo. Y luego estudié dos años de secundaria en el Bartolomé Herrera en Magdalena (a donde se mudó mi familia) y los otros tres años en el colegio Guadalupe. Ya no quise estudiar más, no tenía tiempo.
–¿Por qué no tenía tiempo?
–Quería ser futbolista por encima de todo. A los 16 años debuté en la liga profesional en el “Centro Iqueño” que era un semillero de jugadores importantes (de allí salieron Roberto Chale y Julio Meléndez). Me observaron los clubes grandes y me fichó el Sporting Cristal. Mis padres optaron por el Cristal, ya que el club estaba dirigido por la familia Bentín y era un ambiente diferente a los otros, como más familiar. Tenía 17 años cuando jugué mis primeros partidos en primera división, la profesional. Era mediocampista y jugaba con los números 8 y 10 en la espalda distribuyendo juego. Me convocaron, a esa misma edad, a la selección peruana juvenil que participó en la clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio pero dejamos de jugar la clasificatoria, ya que el Perú se enlutó con la tragedia del 24 de mayo de 1964 en el Estadio Nacional en la que hubo 300 muertos. Ya con 18 años era titular del Sporting Cristal y de la selección nacional de mayores.
–¿Cuántas noviecitas ha tenido usted?
–Solo una. Verá. Nos íbamos a México con el Sporting Cristal y fui a pedirle una maleta a una amiga del barrio, Pilar Castillo, y cuando llegué a su casa había siete chicas muy guapas y entre ellas estaba Ingrid Queirolo. La vi y quedé extasiado. Fue un flechazo. Ella no sabía quién era yo. Le pedí su dirección y durante los 30 días que duró el viaje a México le escribí una carta diaria, 30 cartas en total. Al llegar a Lima la llamé por teléfono. Salimos al cine Ídolo en Pueblo Libre y allí nos dimos besitos y salimos cogidos de la mano. Ya éramos novios en el mejor de los sentidos. La veía en su casa todos los días con la anuencia de sus padres y nos casamos el año 68. Tenía 22 años. Ese mismo año el Cristal fue campeón nacional. Desde entonces llevamos 45 años juntos y muy felices. Tenemos dos hijos: Ramón (41) e Ingrid (40), él vive en Canadá y ella, médico, en San Francisco, Estados Unidos.
–Cuénteme del Mundial México 70.
–Le cuento que estuve a punto de no ir por solo tres meses.
–¿Qué significa eso?
–En el año 69 en las eliminatorias para el Mundial México 70, nuestro grupo era Perú, Argentina y Bolivia. Solo uno pasaba. En el partido que jugamos en Bolivia (aquí habíamos ganado 3 a 0) perdimos 2 a 1 y el árbitro nos anuló un gol. Fuimos todos contra él y recibió puntapiés. Nos expulsaron a Nicolás Fuentes y a mí. Un año de suspensión. Faltaban 9 meses para el mundial y seguimos jugando nuestros partidos amistosos con las camisetas de Alianza, Universitario y Cristal para poder participar nosotros porque no podíamos jugar con la camiseta nacional. Teófilo Salinas, el presidente de la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol) y el dirigente Don Pepe Salom hicieron malabares ante la FIFA para demostrar con filmes y fotografías que ni Fuentes ni yo habíamos tocado al árbitro. La FIFA nos rebajó la pena a 9 meses ¡y pudimos jugar! Jugamos contra Brasil (que fue el campeón) en Guadalajara y yo marqué como un poseso a Pelé para poder quedarme con su camiseta al final del partido. Luego nos convertimos en grandes y enormes amigos hasta el día de hoy.
–Cuénteme de su amistad con Pelé.
–Terminado el mundial me contrató el Racing de Buenos Aires. Tuve la suerte de jugar muy bien en Argentina, ya que hasta ahora se acuerdan de mí. Jugamos un amistoso contra el Santos (el club de Pelé) y tuve una muy destacada actuación por lo cual, como había crisis económica en Argentina, fui transferido al Santos que se había interesado en mí. Llegué a Sao Paulo con mi esposa y mis hijos y lo primero que me entero es que salía el Santos a Europa al día siguiente y querían contar conmigo. Tuvieron que hacerme un terno a medida a toda prisa. Volamos a París y nos alojamos en el Hotel Ritz y al día siguiente estaba “o rei Pelé” con su corte en primera plana de los diarios parisinos. No me podía creer que yo había salido a su lado en la fotografía. Ganamos al Paris St. Germain y luego al Barcelona, al Zaragoza, al Real Madrid, ganando diversos trofeos y yo jugué todos los partidos. También fuimos a Belgrado (Yugoslavia) y después volvimos a Brasil. La pasé increíble en Brasil. Pelé y yo, nuestras mujeres e hijos nos hicimos “recontramigos” (sic). Estuve dos años y me vino una gran tristeza (a mí y a todo ciudadano brasileño) porque Pelé decidió retirarse. Sin embargo, para bien mío y de mi familia, esta tristeza no duró demasiado tiempo.
–¿Qué sucedió?
–A los pocos meses el millonario club Cosmos de Nueva York (los dueños del club eran también dueños de la productora Warner Brothers de Hollywood) solicitaron a Pelé. Los gringos tenían físico pero carecían del sentido estratégico que tiene el fútbol latino y los de la Warner le pidieron a Pelé que volviese a Brasil a traer jugadores. Yo fui el primer contratado, no me lo podía creer. Esto molestó en Brasil. Cuando llegué a Nueva York me esperaba la limosina más grande que yo había visto jamás para llevarnos a mí y a mi familia al Hotel Plaza. En el Cosmos estuve 4 años y fue en la despedida de Pelé en donde hice el gol del triunfo. Jugamos contra el Santos y Pelé jugó el primer tiempo con el Cosmos, me entregó su camiseta del 10 y jugó el segundo tiempo con el Santos y yo metí el gol del triunfo del Cosmos. Pelé era y es muy amigo de Henry Kissinger y salíamos a cenar en Mahattan los tres con nuestras esposas. Kissinger se metía en el vestuario del Cosmos a conversar con Pelé y, como él era tan asediado por la prensa, acababa regularmente charlando conmigo. Luego me lo encontré en Seúl.
–¿Al mismo Henry Kissinger?
–Cuando volví al Cristal en el 79 y campeonamos, hicimos una gira por Asia: Corea del Sur, Hong Kong y Japón. En Corea, en el Hotel Sheraton de Seúl vimos muchos preparativos. Nos dijeron que iba a llegar Henry Kissinger y entonces Oblitas, Quiroga y Percy Rojas me bromeaban: “Ahora vamos a ver si es verdad que lo conoces”. Ramón Quiroga se jugó 100 dólares conmigo. Estaba todo lleno de guardaespaldas y de gente de la seguridad del Estado coreana. Había cordones de seguridad. Entró Kissinger por allí y yo salté el cordón de seguridad y a los dos segundos estaba en el suelo con nueve metralletas apuntándome. Yo grité: “Hello, Henry, please” y él gritó: “He is my friend” y Kissinger me levantó del suelo y me abrazó efusivamente. Quiroga pagó.
–Sé que es usted aficionado a los toros.
–Y yo no me pierdo sus crónicas taurinas.
–Hábleme sobre toros.
–Precisamente en el 79 pasé del Cristal al Santa Fe de Bogotá. Allí, en el Hotel Tequendama conocí a Paquirri y me hice amigo de él. En una ocasión lo metí en el avión privado del Sr. Salvatierra (albacea de Pelé) y nos fuimos a España. Estuve hospedado en la finca de Paquirri, en Cantora, él ya estaba separado de Carmina Ordóñez. Me hice muy amigo de Paquirri y de sus hijos, también de Isabel Pantoja; de Lolita y otros artistas importantes.
–¿Toreros favoritos?
–Del ayer, Manzanares (padre), Teruel, Palomo y Espartaco. Y del hoy, Enrique Ponce y Cayetano.
–Usted al terminar como jugador se dedicó a la dirección técnica. ¿Dónde estudió?
Me pidió mi opinión Pepe Aramburú sobre el técnico ideal para la selección y yo le sugerí al brasileño Tim. Y lo nombraron. Luego él me nombró su asistente. La Dirección Técnica la estudié en Sport Holls Schuller, en Colonia, Alemania.
–¿Alguna anécdota estando con Tim?
–Sí. La vez que quedé como un rey.
–Adelante con esto.
–Fue en el 81 en la gira por Europa. En París jugamos el mejor partido de la gira contra la selección francesa a la que ganamos 1-0 con gol de Oblitas. La gran perfumista Madame Rochas (que me la había presentado Pelé en Nueva York) me pidió diez entradas para el partido. Se las regalé y ella, para corresponder, me invitó al Club Elisée Matignon, a donde fui con Quiroga. Allí cené ostras, caviar, champagne Dom Perignon con gente como Catherine Deneuve, Roman Polanski, Nastassja Kinski, etc., y la Madame presidiendo. Enterados los directivos peruanos acudieron más tarde y gozaron de la fiesta a todo dar.
–¿Qué hizo como entrenador en el Perú?
–Entrené al Deportivo Pesquero de Chimbote, al Sport Boys y al Juan Aurich. También ascendí con el equipo Deportivo Coopsol de segunda a primera. Actualmente soy comentarista en GOL TV en cable y desde hace poco estoy en el mismo programa pero en señal abierta, en Canal 7. (Por: José Carlos Valero De Palma)