Opinión Por: GREGORIO MARTÍNEZ
Mariátegui y Tamara Fiol
En la novela peruana “Confesiones de Tamara Fiol”, el escritor Miguel Gutiérrez narra, en la ficción, algo que ocurrió en la realidad concreta: el enfrentamiento conceptual entre Mariátegui y un feroz anarquista, el abuelo de la lideresa sanmarquina Tamara Fiol, nombre literario que representa a Nicida Coronado, una luchadora política, coetánea de Lea Barba (la Aída de Vargas Llosa en La Catedral), Esperanza Ruiz, Vilma Aguilar, Evalina Gayoso, mujeres de la Generación del 50.
Por supuesto, Mariátegui apabulla a Ramiro Fiol, el afiebrado anarquista que pensaba, en concierto con el ideario de Pierre Joseph Proudhon, que los trabajadores debían asistir armados a una manifestación y jamás permitir que la Policía les metiera caballazo.
Pero la rueda de la historia, el implacable “corsi y recorrí” del humilde maestro napolitano Giambattista Vico, reivindica el extremismo de Ramiro Fiol. La cordura revolucionaria que postulaba Mariátegui, pertenecía a la línea que estableció Marx al transformar el “socialismo utópico” de Fourier y del conde Saint-Simon, con el activismo sacrificado de nuestra Flora Tristán, en el indiscutible “socialismo científico” que lanzó el Manifiesto comunista, 1848, y permitió más tarde el triunfo bolchevique.
Solo que los teóricos del marxismo olvidan o ignoran algo básico: que el socialismo nació como un ideario de derecha con padre conocido, Tomás Moro, y la respectiva partida de nacimiento sellada y firmada, el libro “Utopía”. El británico Thomas More era sheriff de Londres y asesor político del rey Enrique VIII, no un desposeído extremista como Thomas Munzer. Desde su posición privilegiada, Tomás Moro imaginó una sociedad comunista y la ubicó en Sudamérica, en Utopía (Guyana), la Isla de la Armonía. Entonces, con estos antecedentes del socialismo no se le puede acusar de tránsfuga a Fernando Rospigliosi, quien, después de haber codirigido el semanario ultra “Amauta”, alegó: Soy de derecha, ¿y qué?
Salvo que el humilde tipógrafo Pierre Joseph Proudhon, hijo de campesinos pobres, inició una corriente extrema en el “socialismo utópico” que derivó en el histórico anarquismo. Su fuente está en la obra de Proudhon “¿Qué es la propiedad?” y que él mismo se responde que se trata de un robo. Esta es la corriente socialista que defendía Ramiro Fiol, pero apabullado por Mariátegui quedó aislado, semejante a Luciano Castillo. (Por: Gregorio Martínez)