Entrevistas Anna Lucía Campos y la neurociencia educacional.
La Educación en el Perú es Totalmente Nefasta
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Desde Cerebrum, Anna Lucía Campos se dedica a investigar y difundir la neurociencia educacional. |
Todos aquellos que tienen capacidad pensante en el Perú saben que el tema de la educación es nuestro talón de Aquiles. Atravesamos un momento terrible, estamos, a nivel mundial, en la cola de la calidad educativa, lo cual es totalmente nefasto. “Según las últimas estadísticas (6 de mayo 2013) del Foro Económico Mundial, el Perú está en el puesto 132 de 144 países en cuanto a calidad de sistema educativo. Si enfocamos el análisis en la calidad de educación en matemáticas y ciencias, el Perú ocupa la ubicación 141 de 144 países, retrocediendo seis ubicaciones con respecto del 2011. Asimismo, la calidad de la educación primaria retrocedió tres ubicaciones, al situarse en el puesto 138 de 144 países evaluados en este campo”. Esta información me la da Anna Lucía Campos (46) con quien me reúno ahora en el restaurante Costa Verde para hablar largo y tendido sobre este tema. ¿Qué esperamos a corto plazo de estos niños peruanos cuando, convertidos en jóvenes, se enfrenten a la vida? ¿Esperamos que el Perú progrese? Sin embargo, inexorablemente, la educación avanza en el mundo a pasos de gigante. Anna Lucía es una pedagoga pionera en Latinoamérica en Neurociencia Educacional que es, científicamente hablando, la última palabra en lo que a calidad de educación se refiere. Tiene mucho que decir. Vayamos al grano.–La psiquiatría moderna estudia a fondo la niñez y las circunstancias que la rodean (el circunstancialismo orteguiano) ya que el hombre adulto es producto de su niñez. ¿No es así?
–Querer entender qué nos hace ser lo que somos es historia muy antigua que empieza con los filósofos en Grecia y llega a los neurocientíficos en la actualidad. Hipócrates, filósofo y padre de la Medicina, identificó al cerebro como el órgano que nos define como seres humanos. Él postulaba que del cerebro salían las alegrías, el dolor, la tristeza, que por él adquiríamos conocimiento, o diferenciábamos lo dulce de lo amargo y, por lo tanto, el cerebro era el intérprete de todo lo que estaba a nuestro alrededor, las circunstancias que usted ha nombrado.