Local El debate de las Pensiones de Gracia y el vía crucis del artista peruano.
Gracias por la Música
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Pedro Suárez Vértiz, aspirante a pensionista, junto a su esposa Cynthia. Él sufre de disartria. |
En ambos extremos ideológicos abundan los manifiestos dogmáticos que pasan por principistas. Aquel conato de debate obvia lo obvio: los datos reales. Cada año se conceden decenas de Pensiones de gracia, nos guste o no. En 1999, por ejemplo, la Resolución Legislativa N° 27182 le concedió una al célebre músico afro peruano Caitro Soto (1934-2004). Y la lista de pensionistas que reciben o recibieron incluye a figuras señeras como Edith Barr, Pedrito Otiniano (+), Esmila Zevallos, Jesús Vásquez (+), Carlos Hayre, Lucho Macedo, Óscar Avilés, Luis Abanto Morales, Augusto Polo Campos, Alicia Maguiña, Jesús Urbano, Carlos Baquerizo y el flamante padre de mellizos Pepe Vásquez (Resolución Legislativa N° 29984). La lista es larga (ver recuadro) y hay casos apremiantes. Otros, no tanto. La pregunta sigue en pie. ¿Existe un criterio óptimo para conceder una pensión de este tipo?
Para efectos didácticos, vale dibujar una línea paralela con la figura del indulto. La Ley N° 27747 se encarga de regular el otorgamiento de Pensiones de gracia. Esta precisa que el beneficiado deberá haber “realizado una labor de trascendencia nacional en beneficio del país, en razón de la cual haya recibido reconocimiento por parte del Estado peruano”. De no haber reconocimiento formal, éste deberá ser sustentado por la Comisión Calificadora de Merecimientos de Pensiones de Gracia (consultándole al sector aludido dentro de la Presidencia del Consejo de Ministros). Además, debe tratarse de una persona que no reciba pensión alguna o ingreso por parte del Estado. Finalmente, el beneficiado deberá acreditar que su salud le impide cumplir con su trabajo.
El primer problema es la definición de trascendencia nacional. ¿Cuál es la relevancia histórica del “Jipi Jay” de Pepe Vásquez más allá de ser una versión de la canción folk escocesa “Auld Lang Syne”? La respuesta la tuvo el Ministerio de Cultura, que consideró la tradición afroperuana a la que le canta el descendiente de Porfirio Vásquez, patriarca nacional.
Otro problema son las cifras. Los montos suelen fluctuar entre dos (02) y ocho (08) remuneraciones mínimas vitales (S/. 750). Suficiente para provocar las quejas de cierta opinión pública pero no tanto como para cubrir el tratamiento de algunas enfermedades. Entre los más necesitados están, sin duda, Manuel Acosta Ojeda y Gerardo Manuel. En la lista de espera estarían Pedro Suárez Vértiz, el hospitalizado cantante Johnny Farfán y el recordado músico Rulli Rendo, menos conocido como Julio Barrera. El aporte de este último merece ser subrayado: “una verdadera reforma laboral debería formalizar al artista”. A su juicio, se debería volver a la figura de los dos doceavos (de la remuneración) por cada presentación realizada. Este acumulado equivaldría a las vacaciones y la CTS. Que siga el debate. (Carlos Cabanillas)
La Lista Pensionista
Oswaldo Campos Campos, intérprete (1999).
Esmeralda González Castro, poetisa (1999).
Susana Chávez Miranda, compositora (1999).
Bertha Ponce Reyes viuda de Ronaldo Campos de la Colina, artista afro peruano (2003).
Genaro Ganoza Torres, guitarrista (2010)
Julia Felícita Ramos Alegría, folklorista (2010)
Julio Gálvez Ramos, escultor (2010)
Antonio Mario Huillca Huampa, escultor (2010)
Óscar Allaín Cottera, pintor (2010)
Carmela Navarro Ormeño, viuda de Watson (2010)
Luis Young Agüero, músico (2011)
Judith Acuña Pichulingüe, músico (2011)
Consuelo Torres Tello, servidora social (2011)
Luis Rivera Espinoza, boxeador (2013)
Sonia Beatriz Ayaucán, voleibolista (2013)