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Entrevistas Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial y viejo conocido de Carabayllo, le hinca el diente a la economía peruana.

De Vuelta al Ruedo

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En Carabayllo el sábado 29: “Estas discusiones de público versus privado no son muy útiles”.

Son días de cambios en los paradigmas. Carabayllo ya no es más un foco de pobreza y tuberculosis. Y el médico surcoreano-estadounidense que ayudó a combatir allí la enfermedad preside el Banco Mundial.

Jim Yong Kim (54) fundó Socios en Salud, dirigió el departamento de Salud Global y Medicina Social de Harvard y fue rector de la prestigiosa universidad de Darthmouth antes de ser nominado el año pasado por Barack Obama al frente de la institución de fomento al desarrollo más importante del mundo.

El Banco también experimenta profundos cambios, impulsados por la templanza cool de este médico y antropólogo.

Su reporte anual Doing Business, la biblia según la cual los países direccionan sus reformas tributarias y de políticas laborales, se encuentra sumido en la controversia.

Kim no elude estas preguntas ni tampoco del momento político del gabinete de Ollanta Humala. Y opina con la familiaridad propia de un amante del cau cau.

–Usted visitó Carabayllo más de 100 veces desde la década de 1990. ¿Qué impresión le deja ahora?
–Ha cambiado tremendamente. Cuando comencé a venir eran todos asentamientos humanos (lo dice en español). Casi no había infraestructura. No había líneas telefónicas. Teníamos que ir a Comas para llamar. Ahora tienes internet 4G en todo Carabayllo. Pero si observa los cerros verá que los nuevos asentamientos se ubican tan altos que la gente vive empinada. Es un contraste. Mejoró tremendamente pero queda mucha, mucha gente pobre.

–Ante estos contrastes, ¿cuáles son los riesgos para la economía peruana?
–Usualmente hablamos de la maldición de los recursos naturales. Los países más exitosos en reducir la pobreza son los que no los tienen. De 47% a 40% en el caso de los países con recursos naturales, y de 63% a 48% en los que no los tienen. Los países pueden volverse complacientes. La buena noticia es que eso no está pasando en el Perú. Hay énfasis en desarrollar una industria de valor agregado en lugar de solo exportar minerales. El presidente Humala está concentrado en mejorar la provisión de servicios en salud, educación, protección social. Así tengas políticas de superación de la pobreza, si no provees adecuadamente servicios estarás en problemas. Mire lo que ocurre en Brasil.

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–¿Si cambian al ministro Miguel Castilla cuáles son las ideas que deberían prevalecer al momento de seleccionar a su sucesor?
–Debo decir que estoy muy impresionado con el ministro Castilla. Es una de las voces más claras y razonables entre los ministros de la región. Pero es una decisión que deberá tomar con el presidente Ollanta Humala. Algo que deben recordar es que las industrias extractivas no crean muchos trabajos. Tiene que encontrar una forma de llevar sus recursos a tener un impacto mucho mayor en la población. Segundo es que, al mismo tiempo de que se intensifica el compromiso en salud y educación, tiene que estar seguro de que cualquier incremento de gasto social sea hecho con base en la evidencia. En otras palabras, observe las experiencias de otros países y no comience sencillamente a construir hospitales bonitos, pues hay mejores formas de mejorar el servicio de salud para los pobres. El tercer punto es que ahora es el momento de pensar en las fuentes de crecimiento económico para el futuro. Salud, educación y protección social son inversiones fundamentales en capital social. Pero ¿qué más puede hacer Perú? Involucrarse en otras actividades de valor agregado que proveen fuentes potenciales y diferentes de crecimiento económico. Ahora es el momento de pensar en ello.

–Para una parte del establecimiento el crecimiento es mucho más importante que la reducción de la desigualdad. ¿Qué opina?
–Una de las metas del Banco Mundial es terminar con la pobreza extrema. Todavía hay más de 1.2 billones de personas en el mundo que viven con menos de US$1.25 al día. Esto es horrible. Pero la segunda es la prosperidad compartida. Hay que hacer que el 40% menos favorecido de la sociedad participe en el crecimiento. Y al Perú le va bastante bien. Los ingresos de ese 40% se han incrementado más rápido que el de la población en su conjunto. Tienen que continuar así. ¿Qué vimos en la primavera árabe? El PBI crecía pero como no lo hacía de modo inclusivo, la sociedad explotó. Lo ves en Turquía y en Brasil. El establecimiento puede decir que la igualdad no es importante pero incluso sus negocios se verán afectados cuando la gente lleve su descontento a las calles. No es una bonita adición. Es esencial para el plan económico de cualquier gobierno.

–¿Y el tamaño del Estado?
–Mi opinión es que el tamaño del Estado es mucho menos importante que su efectividad. Uno de los problemas del Perú es que hay dinero para programas sociales pero a nivel local no pueden implementarlos. La clave para cualquier estado es definir qué proporción de los servicios puede proveerla directamente el Estado y qué proporción puede ser canalizada por el sector privado y las ONG. Al final del día lo importante es que la gente acceda a los servicios que necesita. Estas discusiones de público versus privado no son muy útiles. Debes tener una aproximación muy práctica para llegar a la proporción correcta de público y privado. Es diferente de país a país.

–¿Qué hará con el reporte Doing Business?
–Convocamos un panel independiente para analizar el reporte. Estoy convencido de que ha jugado un rol muy importante para ayudar a entender a los países donde encajan en el mundo en términos de atraer negocios.

–Porque una publicación como The Economist le pide que no lo toque.
–Pero tiene que mejorar. El panel ha dado muchas sugerencias. Estoy impresionado porque muchos países estructuran buena parte de su relación con el sector privado en torno a mejorar en el ranking del reporte.

–Se critica al Doing Business por su énfasis en las reformas tributarias y flexibilidad de la política laboral, mientras no se atienden las variables de corrupción, acceso a crédito y derechos de propiedad.
–Uno de los problemas es que se le da el mismo peso a los 11 ítems en consideración. Queremos encontrar la manera de entender cómo el reporte ayuda a crear buenos empleos en los países. Se van a ver cambios y se van a abordar los ítems que usted menciona.

–¿Cuál es su pronóstico de la economía global para los próximos años?
–Las mejoras en la economía de Estados Unidos son reales. Estamos viendo cuidadosamente cómo el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke comienza a retraer un poco su política monetaria no convencional y es una buena noticia, especialmente para América Latina. En Europa la confianza es la más alta en los últimos 13 meses. A pesar de que estamos prediciendo una tasa negativa de crecimiento de -0.6 para este año, creemos que la recuperación está en camino. Muchas cosas buenas han pasado desde que asumí el cargo. Gente muy lista decía que Grecia iba a salir de la Unión Europea y que el euro iba a estar muerto. Pero los líderes europeos han reaccionado de una forma que la mayoría de gente no esperaba para preservar la UE y retornar al euro por la senda del crecimiento. Todavía queda trabajo por hacer. Nos preocupa que decrezca el ritmo de los cambios de política fiscal y consolidación. Pero creo que todas las señales apuntan en la dirección correcta. La clave es que estas políticas monetarias no convencionales de los países desarrollados no tengan un efecto negativo en los países emergentes. Las tasas de interés subirán. Ya están subiendo. Y tenemos que asegurarnos que los países emergentes tengan el capital que necesitan para continuar con su crecimiento.

–Tiene un perfil distinto al de sus predecesores. ¿Cuál cree que era el mensaje del presidente Obama cuando lo nominó?
–Los países emergentes se preguntaban por qué el presidente del BM tenía que ser un estadounidense. El Banco es un Banco. Pero es una institución de desarrollo por encima de todo. El presidente Obama insistía en decir que por primera vez el nominado era un especialista en desarrollo.

–¿Por qué percibimos un nuevo interés de Estados Unidos en América Latina?
–Creo que el éxito de la región en capear la crisis financiera es una de las historias más destacables de los últimos 5 años. Es indudable que los inversionistas estadounidenses se han sorprendido de cuán rápido se han podido recuperar estos países. Si el Perú puede eludir esa maldición de los recursos naturales que otros países enfrentan, el futuro se vislumbra brillante. Tome el ejemplo del país donde nací: Corea del Sur. No tienen recursos naturales. Y en los últimos 50 años han buscado agresivamente qué viene ahora, qué podemos hacer. Televisiones, celulares, chips de silicona. Ahora exportan cultura, Gangnam Style.

–El Perú es un gran mercado para el k-pop.
–Es grande, ¿cierto? Y eso es lo que van a enfrentar los países latinoamericanos. Encontrar agresivamente la próxima fuente de crecimiento. De eso hablamos con el presidente Humala y el ministro Castilla. La cultura peruana es antigua y hermosa. Sería fabuloso que sigan el camino coreano de exportarla.

–A propósito de Corea, ¿cree que la economía terminará por empujar avances hacia la democracia en el Norte?
–No trabajamos con Corea del Norte. Si pudiéramos alcanzar un acuerdo que ayude a su desarrollo, estaríamos listos. Si usted sobrevuela la península de noche, verá que Corea del Sur está totalmente iluminada y Corea del Norte, excepto por Pong Yang, está básicamente a oscuras. Necesitan muchas cosas: energía, vivienda, salud, seguridad alimentaria. Tengo familia en Corea del Norte. Mi padre escapó por su cuenta cuando tenía 19 años. Tengo tíos y tías allí con los que no he tenido ningún contacto. Es un tema muy personal para mí, pero si las partes no llegan a un acuerdo, será imposible que podamos hacer algo. (Entrevista: Enrique Chávez)


 


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