Personajes Sesenta años después: Isabel II del Reino Unido sigue firme en el trono. Y el príncipe Carlos sigue esperando.
Señora Corona
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Abadía de Westminster, 1953, donde se han realizado coronaciones desde 1066. |
Dura, fría e inexpugnable. Para muchos, esta podría ser una descripción acertada de la reina Isabel II del Reino Unido, y, sobre todo, pareció serlo durante los días posteriores a la muerte de Diana de Gales, cuando la casa real demoró demasiado en manifestar su compasión, tal cual se muestra con maestría en el filme
La reina, que Hellen Mirren protagonizara en 2006. Habiendo celebrado el pasado 2 de junio 60 años de su coronación, Isabel II ha sido, sin embargo, también la mujer que debió colocarse demasiado pronto la corona real, ante la inesperada muerte de su padre, el rey Jorge VI, cuando ella contaba con 26 años de edad. Una investidura cuyo peso simbólico es difícil de imaginar, habiéndose convertido desde entonces en Gobernadora de la Iglesia de Inglaterra y cabeza de la Commonwealth.
Fue en un día lluvioso de1953, cuando en la Abadía de Westminster el arzobispo de Canterbury le colocó el “anillo de Inglaterra” como símbolo de su matrimonio con el país. Eran los primeros años de la televisión a color y 20 millones de personas vieron el evento desde las salas de sus casas. Hoy, con 87 años, aún parece difícil de imaginar que la abdicación a favor de su hijo Carlos sea una opción, tal cual lo fue en abril para Beatriz de Holanda, la reina de 75 años que cedió el trono al príncipe Guillermo. Algunos guiños en esa dirección, sin embargo, parecen haber sido dados al haber cedido parte de sus labores al príncipe Carlos, quien empieza a reemplazarla más en los viajes de largo recorrido, como será el caso de la reunión de la Commonwealth a celebrarse en noviembre en Sri Lanka, un evento que siempre ha estado entre las prioridades de la reina. Igualmente, llamó la atención la presencia de Carlos al lado de la reina durante su discurso de apertura del Parlamento.
Su renuencia a abandonar el trono pareciera confirmar aquellas palabras suyas de 1947 en un mensaje a la Commonwealth, cuando todavía ni pensaba que su ascenso estaba a la vuelta de la esquina: “Declaro que toda mi vida, lo mismo si es larga que si es corta, estará consagrada a vuestro servicio y al servicio de la gran familia imperial a la que todos pertenecemos”. Hasta el momento, es la que más ha reinado en el Reino Unido después de su tatarabuela Victoria.
Luego de las fastuosas celebraciones organizadas el año pasado por el Jubileo de Diamante de su ascenso al trono (Isabel II heredó el reinado el 6 de febrero de 1952, pero el luto por la muerte de su padre aplazó la coronación hasta el año siguiente), el aniversario de los 60 años ha parecido más bien discreto. Uno de los puntos más destacados de la agenda de celebraciones, sin embargo, será el Festival de la Coronación en los jardines del Palacio de Buckingham del 11 al 14 de julio, donde las empresas que cuentan con la Real Cédula ofertarán los productos que la propia reina consume. Días alrededor de los cuales también está previsto el nacimiento del hijo de Guillermo y Catalina: un nacimiento que ya se ha calculado podría generar hasta 284 millones de euros en ingresos, entre otros rubros, por la venta de recuerdos principescos y hasta la comercialización de bacines Fisher Price ideales para la ocasión: con melodías reales para caquitas plebeyas. Dios salve a la reina. (Maribel De Paz)