Deportes 77 años después de Fred Perry, hay campeón británico en Wimbledon.
Sir Andy Murray
I did it Mum”. Andy Murray envió ese mensaje de texto a su madre, Judy, después de alcanzar por primera vez un lugar entre los 100 mejores del mundo, en el año 2005. Tenista profesional por un breve periodo de su juventud, Judy Murray promovió la actividad física en sus hijos Andy (26) y Jamie (27, campeón de Wimbledon en dobles) y, naturalmente, los llevó a conocer su deporte en los fríos campos de Escocia. Los entrenó hasta los 12 años y les inculcó una base táctica que Andy conserva hasta ahora: un manual de cómo hacerle el juego difícil a un rival.
Cuenta la historia que, de pequeño, el flamante campeón de Wimbledon tenía una pobre coordinación, mala concentración y peor genio, pero las ganas de superar a su hermano mayor lo ayudaron en su desarrollo. A los 12, después de una partida de Play Station con un pequeño Rafael Nadal, decidió ir a una academia en Barcelona –Judy tuvo que vender joyas y lencería por comisión para pagarla–, y a los 17 se convirtió en el campeón del US Open juvenil. Inmediatamente después empezó la vigilancia de la prensa británica. Desde Fred Perry en 1936, ningún británico había ganado un título de Grand Slam. Tenía que ser Andy.