Actualidad Días cruciales para el diferendo limítrofe con Chile. La timba de un fallo que será votado párrafo por párrafo y el retraso que favorecería al Perú.
La Haya Hora Clave
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Se supone que el fallo viene siendo elaborado por el presidente del tribunal, Peter Tomka, en el centro, y dos jueces más. Eso si es que Tomka comparte el criterio de la mayoría. |
¿Qué significa la información filtrada por la prensa chilena al cierre de esta edición sobre el supuesto retraso de la lectura del fallo de La Haya, que se daría a conocer recién a partir de setiembre?
Todo indica que juega a favor del Perú.
¿Por qué? Porque un fallo sencillo como el que anhela Chile, que simplemente reconocería los tratados de pesca de 1952 y 1954 como limítrofes, no habría requerido prácticamente de deliberaciones.
La complejidad equivale optimismo para el Perú, que pide delimitar una frontera que no existe.
Los coagentes ante La Haya, José Antonio García Belaunde y Jorge Chávez Soto, y el ex canciller Eduardo Ferrero se encuentran pendientes de las señales que salgan de los Países Bajos, donde se encuentra el agente Allan Wagner.
Este jueves 11 y viernes 12 los magistrados de la Corte Internacional de Justicia de La Haya deliberarían sobre el diferendo limítrofe entre Perú y Chile.
Refuerza esa posibilidad que Francisco Orrego Vicuña, designado por ese país su juez ad hoc para el caso en cuestión, ya se encuentre en La Haya.
Se trata de dos jornadas decisivas.
El cuerpo jurídico presidido por el eslovaco Peter Tomka viene escuchando en las últimas dos semanas los alegatos de Australia y Japón en el caso que los enfrenta por la pesca de ballenas.
Sorprendentes y pertinentes criaturas, por cierto. Australia acusa a Japón de intenciones depredadoras bajo la fachada de la investigación científica.
Los tratados pesqueros que hoy tienen en vilo al Perú y Chile fueron firmados para hacerle un frente común a la explotación ballenera de las grandes potencias. No para transar límites marítimos, con un derecho internacional que por entonces estaba en pañales en la materia.
Esa distinción es el corazón de las secretísimas discusiones. Jueves y viernes son de receso. Las audiencias terminan la próxima semana y, de nuevo, quedan dos días libres antes que el sábado 20 los jueces comiencen a salir de vacaciones y abandonen esta ciudad de clima hoy templado e intensa humedad.
Tres son los grandes puntos en juego que el país le solicita a la Corte:
1.La soberanía del llamado triángulo exterior (ver mapa) de la zona en disputa, de 28000 km2, en lo que el equipo peruano tiene gran confianza desde un buen tiempo atrás.
2.La precisión de la ubicación geodésica del Punto Concordia o Hito 1 de la frontera terrestre, punto desde el que arranca la frontera marítima.
3. El dominio sobre el triángulo interior de la zona marítima en cuestión, que equivale a 35000 km2.
El tercer punto es considerado la sustancia de la litis.
Allí se encuentran en juego los conceptos de paralelo, defendido por Chile, y equidistancia, que reclama el Perú.
“Van a perder no solo el triángulo externo sino también el paralelo”, vaticina una fuente a partir de algunas tensas declaraciones del presidente chileno Sebastián Piñera.
“Nadie sabe nada”, dicen los protagonistas, pero las conocidas soluciones “creativas” del tribunal ya inspiran a algunos jugadores de Torre Tagle para apostar que, por ejemplo, podría zanjar con un paralelo durante las primeras 12 millas, lo que se relaciona con el “Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima” de 1954, para a partir de allí delimitar con la equidistancia.
Esta semana ofrece dos posibilidades.
Primer escenario: el fallo no ha sido terminado y esos días cruciales son invertidos en su redacción final. En ese caso, la votación podría ser corrida para setiembre, luego de las vacaciones de los jueces.
Se supone que el documento ha sido elaborado por Tomka y dos jueces más.
Ojo que el reglamento también especifica que el presidente de la Corte encabeza el equipo de redacción solo si, según lo que sondea previamente, comparte el criterio de la mayoría.
Segundo escenario: el fallo ya fue redactado y entre el jueves y viernes se votará párrafo por párrafo, como lo estipula el reglamento del tribunal. En ese caso, negado por los trascendidos, la lectura puede ser anunciada para la semana siguiente.
Los tiempos que maneja la Corte para anunciar un fallo son de entre 4 y 15 días antes de la lectura.
En la cancha peruana esperaban que la lectura del fallo se produzca lo antes posible.
Era deseable alejar todo lo posible esa coyuntura del calendario electoral chileno, que tiene su fecha central en las elecciones del 17 de noviembre.
La prensa sureña habla de la inevitable “politización” de la sentencia en ese caso y se espera que, antes de la lectura, se concreten nuevas reuniones entre representantes de partidos políticos y ex cancilleres para amortiguar cualquier efecto negativo.
Hasta ahora, los mecanismos bilaterales para asegurar el cumplimiento de la sentencia se han puesto admirablemente en práctica.
Aquí se ha constatado el grado de interconexión de dos sociedades y economías, en una situación opuesta a la de Colombia y Nicaragua, que a fines del año pasado enfrentaron la sentencia de su diferendo de un modo traumático.
Los mandatarios, y los líderes políticos de todas las tiendas de ambas naciones, han suscrito ejemplarmente el compromiso de aceptar la sentencia sea cual fuera.
Ahora esa agenda deberá tomar un nuevo aliento.